Cooperativas y franquicias, una pieza necesaria para el equilibrio del modelo español de distribución alimentaria

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El director general de ASEDAS, Ignacio García Magarzo, reflexiona en Retail Actual sobre la aportación de los modelos asociativos a la distribución de alimentación en España. Para verlo en su versión original AQUÍ.

 

Cualquier consumidor en España tiene a unos 15 minutos de su casa un establecimiento de distribución alimentaria donde realizar una compra completa con un surtido variado de alimentos seguros y a precios competitivos. Este hecho no es casual, sino que responde a una estructura de distribución alimentaria definida, entre otras cosas, por el equilibro entre formatos y entre tipos de empresa.

La enorme pluralidad de modelos de tiendas –con sus correspondientes surtidos diferenciados- que configuran el sistema de distribución alimentaria de proximidad ayudan a definir una oferta de alimentación muy rica, diferenciadora y competitiva que, además, es muy característica de nuestro país. Empresas de carácter regional compiten en igualdad de condiciones con cadenas nacionales e internacionales y, entre ellas, ­algunas han adoptado el modelo del asociacionismo como una opción para competir en surtido, en precio y en servicio.

El tamaño de la empresa es una condición necesaria para competir en el mercado, para conseguir fidelizar clientes y para contar con el músculo financiero necesario en momentos de crisis. Por ello, ya sea desde un modelo de franquicia o de cooperativa, ya sea con el apoyo de la estructura de una empresa determinada y/o con el respaldo de enseñas agrupadas en las centrales de compra, el modelo asociativo tiene una gran importancia en España. La consecuencia es la garantía del equilibrio necesario en una estructura de distribución alimentaria que tiene la vocación de servicio público en su más amplia concepción: llegar a todos los consumidores vivan donde vivan y hacerlo a los precios lo más bajos posible, asegurar el crecimiento económico en las zonas en que operan y abordar la sostenibilidad medioambiental con rapidez y eficacia.

Cabe destacar, especialmente, la importante dimensión económica y social de los modelos asociativos en la distribución alimentaria porque la franquicia y la cooperativa ofrecen opciones de emprendimiento y trabajo a muchas personas. El perfil general de las tiendas que éstas dirigen se divide entre aquellas que operan en las zonas rurales y que surten de alimentación a nuestros pueblos –no es exagerado decir que, gracias a ellas y a la posibilidad que tienen de competir en igualdad de condiciones con otro tipo de fórmulas comerciales, en España no existen los desiertos alimentarios- y entre las que, en zonas urbanas, responden a las necesidades de conveniencia de un grupo de población concreto en barrios céntricos o periféricos.

Para subrayar la importancia de este modelo de distribución de alimentación, cabe aportar algunas cifras recogidas por Retail Data: más del 60 por ciento de las aperturas de nuevas tiendas en 2021 correspondieron a la suma de los modelos de gestión franquiciado o asociado, el conjunto de tiendas franquiciadas y asociadas ya supera el 48 por ciento del parque total del retail del gran consumo, -con un incremento de dos puntos sobre la posición registrada 5 años atrás- y, por último, pero muy importante, las cerca de 600 nuevas franquicias y asociados de 2021 generaron alrededor de 2.000 empleos, con un amplio porcentaje de los mismos ocupados por colectivos de inmigrantes en zonas urbanas y emprendedores nacionales en zonas rurales.

Esta fotografía de la distribución alimentaria representada a través de las fórmulas del asociacionismo da fe de la vitalidad de este modelo y de su aportación al conjunto de la distribución alimentaria en España. El estudio dirigido por el catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, Ignacio Cruz-Roche “La distribución comercial en Europa: eficiencia y eficacia de los diferentes modelos” concluye que el modelo de distribución en España está entre los más eficientes de Europa y aporta algunas claves para ello, entre otras, el equilibrio entre formatos, la escasa concentración empresarial, el número de trabajadores, la productividad por superficie y la inversión.

Basta con echar un vistazo a esta lista para comprender que el modelo del asociacionismo es una pieza muy importante de este engranaje. Una pieza del modelo de distribución alimentaria español que no solo ha permitido el desarrollo de la distribución moderna en España en beneficio del consumidor tal como lo conocemos, sino que también ha posibilitado una respuesta rápida y eficiente a crisis como la económica de 2008 y la sanitaria de 2020.