La distribución europea se esfuerza por ayudar a los consumidores frente al alza de precios

La última encuesta de Eurostat muestra que la inflación media en la Eurozona alcanza el 8,1 por ciento, y que es probable que aumente en los próximos meses, por lo que los consumidores se seguirán viendo afectados por el aumento de los precios y de los costes energéticos, mientras que la distribución se enfrenta a un aumento de los costes operativos y de los precios de los productos que compran.

«La distribución ha hecho todo lo posible para proteger a los consumidores del impacto de las subidas de los precios de las materias primas, la energía y otros productos, pero con unos márgenes estrechos, normalmente del 1 al 3%, no pueden hacer mucho para absorber las subidas de precios impuestas por sus proveedores”, ha dicho la directora general de EuroCommerce, Christel Delberghe, en una nota de prensa publicada esta semana.

En este contexto, un nuevo estudio económico del INSEAD aporta más argumentos sobre cómo la cooperación en las compras puede suponer una reducción de los precios para los consumidores. El modelo, representado en España por las centrales de compra que prestan soporte a numerosas cadenas regionales de alimentación, permite “ofrecer productos de alta calidad a precios asequibles, y mejorar la elección de los clientes sin restringir la competencia. (…). Ser miembro de una alianza que opera en un mercado competitivo que funciona correctamente permite a los minoristas trasladar los beneficios a sus clientes. En el caso del estudio, esto supuso que los consumidores pagaran un 12% menos por una amplia gama de productos de uso cotidiano«, afirmó Delberghe.

La Comisión Europea, en su actual revisión de las Directrices sobre acuerdos de cooperación horizontal, ya reconoce que los movimientos asociativos son parte integrante de los mercados de libre competencia, que pueden aportar mejores precios y más opciones para los consumidores.


La sostenibilidad será la gran macrotendencia de futuro en alimentación

Dentro de las tendencias en materia de alimentación que señala el informe EATendencias 2022: Innovación alimentaria conectada con los consumidores, desarrollado por el equipo de inteligencia e innovación del centro tecnológico Azti, llama la atención la considerada “gran macrotendencia”: la sostenibilidad.

La preocupación por el clima hace que el consumidor esté preocupado por la reducción del desperdicio alimentario y por la economía circular, al tiempo que la proximidad en el origen de los productos y en su compra es un valor que, tras el reconocimiento experimentado durante la pandemia, sigue siendo muy importante. En relación con todo ello, la responsabilidad social de la empresa, pero también del consumidor a la hora de hacer sus elecciones, se va a mirar con lupa en el futuro y, de ello, deriva un consumidor más selectivo y reflexivo.

En estas macrotendencias emergentes o en distinto grado de desarrollo irrumpe también uno de los grandes males de nuestro tiempo: los bulos y noticias falsas. La avalancha de información no contrastada en materia de nutrición, de producción y de transformación alimentaria hace que el consumidor necesite espacios de confianza donde realizar sus compras. En este sentido, es curioso observar como el Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación realizado por ASEDAS junto con las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid destaca, año tras año, como la relación de confianza con la enseña física se traslada también la web.

Por último, dentro de las conclusiones del estudio de Azti, destaca la preocupación por el bienestar físico y mental, en gran parte impulsada por la pandemia, y también la búsqueda del entretenimiento en las compras también en el supermercado, por lo que la experiencia de compra va a ser cada vez más importante en el entorno de la alimentación.


Una visión de futuro para el comercio en Europa

El 9 de mayo se celebra el Día de Europa. Entre los sectores estratégicos para el desarrollo de la Unión Europea se encuentra la alimentación y, dentro de la cadena agroalimentaria, la distribución es un elemento muy relevante en relación con el desarrollo social y económico de la unión, además de un pilar para la transformación digital y ecológica.

EuroCommerce, la organización que agrupa al retail europeo, ha identificado cinco grandes retos que el comercio deberá abordar en los próximos años:

  • La transformación digital: la pandemia Covid ha acelerado la tendencia de la introducción de las nuevas tecnologías en los procesos logísticos y organizativos de la cadena. En cuanto al comercio, ya está claro que el futuro es omnicanal. Además, el retail debe prepararse también para otros retos tecnológicos, como los pagos digitales.

  • La sostenibilidad: el medio ambiente es una de las grandes referencias para el consumidor a la hora de tomar sus decisiones de compra. Los consumidores europeos están adaptando sus hábitos a su preocupación por la preservación del entorno y el conjunto de la cadena debe dar una respuesta a esta inquietud. De hecho, los esfuerzos de la distribución para migrar hacia envases más sostenibles y reducir las emisiones de CO2 en sus actividades y cadenas de suministro han sido ya reconocidas por organismos como el Comité Económico y Social Europeo.

  • La conservación de los entornos rurales y urbanos: el comercio es un dinamizador de la vida ciudadana y un elemento de fijación de población y de desarrollo tanto en entornos rurales como urbanos. En España, la proximidad de la distribución alimentaria es un valor que la población comprende y aprecia y, además, registra una enorme capilaridad en entornos rurales y urbanos gracias a las características estructurales del modelo español. Se trata, así pues, de un valor que debemos trabajar para preservar por sus amplias implicaciones sociales, económicas y medioambientales.
  • La adaptación al contexto socio-económico: factores como  los cambios demográficos y, más recientemente, los problemas económicos a los que la población puede verse enfrentada derivados de la crisis energética tienen un alto impacto en el comercio europeo. Éste siempre ha hecho esfuerzos por adaptar su surtido y su manera de llegar a los consumidores en función de la situación que estos vivan en cada momento con el objetivo de servirles lo mejor posible, especialmente productos básicos.

  • La competitividad entre diferentes canales: el comercio en su junto y la distribución alimentaria, en concreto, saben que el futuro es omnicanal. Pero esta omnicanalidad pasa por alcanzar la triple sostenibilidad -social, económica y medio ambiental- y para para ello es importante contar con un marco común en el que todos los operadores puedan competir en igualdad de condiciones.

Si quieres saber más sobre el futuro del retail en Europa, según EuroCommerce. Pincha AQUÍ

 


6 propuestas de la cadena agroalimentaria europea para abordar los problemas de la energías y de la guerra

Los agricultores, las empresas de la industria alimentaria y la distribución europea se han unido para aportar soluciones a los desafíos que la espiral de los costes de los insumos, de la energía y de la guerra de Ucrania está acarreando en la cadena de suministro de alimentos.

Con el compromiso de trabajar juntos para mantener un suministro eficiente de alimentos a los consumidores en Europa, tal como ocurrió durante la pandemia -cuando la cadena agroalimentaria dio un ejemplo de colaboración y eficacia-, desde CELCAA, Copa Cogeca, EuroCommerce y FoodDrinkEurope ha lanzado a las autoridades de la Unión Europea una propuesta con seis medidas urgentes para ayudarles en esta tarea:

  1. Apoyo energético: Todas las partes de la cadena de suministro, desde el agricultor y la industria hasta la distribución, necesitan apoyo para mitigar el impacto del aumento de los costes energéticos y frenar las continuas presiones sobre los precios.
  2. Integridad del mercado único: El funcionamiento eficaz del mercado único es importante para garantizar una cadena de suministro resistente, sin tentaciones relacionadas con medidas proteccionistas que restrinjan la circulación de productos agrícolas, alimentos, piensos y otros insumos e ingredientes.
  3. Etiquetado: La industria y la distribución necesitan ayuda para encontrar soluciones de etiquetado prácticas y flexibles que proporcionen a los consumidores una información precisa y, al mismo tiempo, respondan a la rápida evolución de la disponibilidad de los ingredientes. Esto no debe ir en detrimento de la seguridad alimentaria o del acceso de los consumidores a la información correcta, y siempre que sea posible, favorecer las alternativas producidas en la UE.
  4. Normativa viable: Desde el total apoyo a los objetivos de crear una cadena de suministro de alimentos sostenible y reducir su impacto medioambiental, el contenido y el calendario de la normativa deben tener en cuenta los costes para quienes tienen que aplicarla, especialmente a la luz de la situación actual. La Comisión también debería evitar que los Estados miembros agraven estos costes al sobredimensionar la aplicación de la legislación de la UE.
  5. Comunicación clara: Europa tiene suficientes alimentos y una cadena de suministro eficiente para abastecer a los consumidores de todo el continente. Por lo tanto, sería conveniente que la UE y los gobiernos nacionales comuniquen este mensaje con claridad.
  6. Garantiza de transporte: Los cuellos de botella del transporte que se han visto en algunos puntos de Europa deben desbloquearse para los productos alimentarios mediante la introducción de «carriles verdes» protegidos.

 


La Ley de Residuos vista desde el packaging

El pasado 8 de abril se publicaba en el BOE la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Con este texto sobre la mesa, es interesante recordar el Informe 2022 de Innovación y Sostenibilidad en el Packaging publicado por Alimarket en base a una encuesta realizada entre los operadores del packaging donde se hace un repaso muy completo de las acciones de esta industria fundamental para el comercio alimentario y no alimentario y también sobre sus preocupaciones la hora de alcanzar los objetivos marcados por la legislación.

Comenzando por esto último, los tres principales escollos que este sector detecta en la Ley tienen que ver con los vacíos legales y las dificultades de ejecución de algunos de sus aspectos; con los problemas en la logística inversa que contempla la posible creación de un SDDR, un aspecto que muchos operadores de la cadena han planteado como una barrera casi infranqueable en un país de gran extensión en el que existen múltiples puntos de venta como es el nuestro; y, por último, preocupa mucho el coste de las medidas tanto por los impuestos que se anuncian como por el previsible encarecimiento de los procesos de reciclado.

En una situación como la actual, en que los precios de las materias primas están disparados, así como los de la energía, el 85,7 por ciento de los encuestados piensa que éste será el problema principal que tendrá que afrontar la industria en su conjunto, porque, además, nadie se ve con capacidad para traspasar en su totalidad este alza de costes al resto de elementos de la cadena de valor, según se afirma en el informe.

A pesar de ello, las iniciativas para avanzar en los procesos de sostenibilidad que den respuesta a las exigencias legales, y que incluso vayan más allá, se cuentan por decenas. Materiales como el papel y el cartón se abren hueco incluso en categorías que hasta hace poco no contaban con alternativas de este tipo, aunque la industria no oculta las dificultades técnicas que entraña el cambio a soluciones sin plástico o con plástico reducido en amplias gamas de productos. Aun así, la migración se está haciendo a un ritmo acelerado con iniciativas que buscan la aparición de materiales bio, reciclados y con menos materia prima, sea ésta cual sea. En este sentido, en campos como el metal o el vidrio, los cambios del ecodiseño resultan si cabe más imperceptibles para el consumidor, pero son constantes y han servido sobre todo para hacer un packaging más ligero, resistente y reciclable. Menos visible para el consumidor es también el envase comercial, pero aquí los avances son también patentes y abarcan desde contenedores hasta los palets de las plataformas logísticas.

Una vez más, el esfuerzo de la cadena agroalimentaria debe ser conjunto para dar respuesta a un compromiso social y político que todos consideran necesario en el marco de los objetivos de protección del planeta. Con un acuerdo generalizado sobre el qué y el cuándo, el diálogo y el consenso debe llevar también al cómo desde la innovación y el compromiso común.