El consumidor post-pandemia: igual pero diferente

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Una de las preguntas que desde hace unos meses intentamos responder es: ¿cómo será el consumidor post-pandemia? Pues bien, ya hay voces que defienden que el consumidor no va a cambiar tanto como cabía pensar. Su “transformación” ya se perfilaba antes de la crisis sanitaria, lo que ha ocurrido es que las tendencias que hace 24 meses apenas despuntaban ahora se han acelerado y son ya -o están a punto de serlo- una realidad que afecta a las decisiones de consumo.

En el ámbito en que esto se aprecia con bastante claridad es en el digital. Una figura de la que se hablaba mucho antes de la pandemia es el “prosumidor”, que a través de sus opiniones especialmente en las redes sociales adopta el papel de consumidor y de prescriptor con capacidad para influir sobre el desarrollo de productos y servicios. Otra que ha crecido durante los últimos meses es el “consumidor mixto”, aquel que compra tanto por el canal físico como por el online, apreciando las ventajas diferentes que cada uno de ellos le aporta.

Con experiencia digital y presencial, la experiencia de compra en cada uno de los canales también es algo que el “nuevo” consumidor va a apreciar cada vez más en cada uno de los momentos de la compra, poniendo a prueba la competitividad y la capacidad de fidelización de los clientes por lo que el surtido variado, completo, de calidad y a precios competitivos, el acceso a través de los canales de conveniencia y la cercanía y la atención personalizada tanto en tienda como en web van a ser algunos de los drivers del consumidor futuro. ¿A qué suenan estas características? A supermercado de proximidad, que, aunque ya gozaba de mucha aceptación entre los consumidores, ha sido redescubierto por otros muchos durante esta pandemia.

Otro ámbito que no hay que perder de vista –y que era ya emergente antes de la pandemia- es la sostenibilidad entendida también en un sentido amplio: buena relación calidad precio, pero coherente con la responsabilidad social y medioambiental del conjunto de la cadena agroalimentaria, desde la producción a la distribución. Aquí la transparencia informativa va a jugar un papel fundamental para explicar al consumidor los logros y también las barreras que las empresas pueden encontrarse en su camino hacia la economía circular.