La distribución alimentaria más allá de la pandemia

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El número de marzo de Financial Food publica en la página 8 el artículo «La distribución alimentaria más allá de la pandemia», del director general de ASEDAS, Ignacio García Magarzo.

El papel de la distribución alimentaria durante los años de la pandemia será recordado por la fortaleza estructural de sus empresas, por la alta eficacia en la toma de decisiones de los empresarios y por la profesionalidad, entrega y compromiso de los trabajadores de los supermercados. Que la alimentación no ha sido un problema para una ciudadanía sometida a una gran presión especialmente en los primeros momentos de la crisis sanitaria –algo que no ha ocurrido en todos los países de nuestro entorno- es un hecho altamente reconocido hoy por la sociedad.

Mirando hacia el futuro, esta experiencia tiene una conclusión clara: el sector de la distribución alimentaria, así como el de la cadena alimentaria en su conjunto, es esencial y juega un papel de vital importancia siempre, pero especialmente en momentos de especial incertidumbre. En los últimos meses lo hemos comprobado no solo en el contexto de la pandemia, sino también ante desafíos climáticos, como la tormenta Filomena del invierto de 2021, o desastres naturales, como la erupción volcánica en la isla de La Palma.

El modelo estructural de la distribución en España

La estructura de la distribución alimentaria de proximidad en España ha sido el gran pilar que ha facilitado la adaptación rápida y eficaz de las plataformas logísticas y de las tiendas en esta larga crisis sanitaria. Las claves que lo explican, y que lo hacen único, son, entre otros, el equilibrio entre formatos y entre empresas -que crea un entorno de fuerte competencia en beneficio del consumidor-, la labor de las centrales de compra –que posibilita dicha competencia entre cadenas multinacionales, nacionales, regionales y otras fórmulas empresariales como cooperativas y franquicias-, la presencia de una distribución mayorista muy eficiente -que ejerce un papel de gran importancia en el apoyo de logístico a las pequeñas cadenas-, la solidez financiera, comercial y de los recursos humanos de las empresas y, por último, la presencia creciente de la innovación tecnológica en los procesos logísticos y comerciales.

El resultado de todo ello es que, hoy en día, todos los consumidores tienen muy cerca de sus casas una tienda donde realizar una compra de alimentación completa, variada, segura, de calidad y a precios competitivos. De hecho, la garantía del acceso a los productos de alimentación hizo posible tomar decisiones tan duras como, por ejemplo, los cierres perimetrales durante la pandemia.

Los retos de la tecnología y el medioambiente

Esto no significa que, en materia estructural, todo esté hecho. El reciente dictamen del CESE (Comité Económico y Social Europeo) “Oportunidades de la transformación digital para las empresas de distribución y ventajas para los consumidores europeos” indica que la pandemia ha sido un acelerador de la “transformación digital” de las empresas. El texto recoge que dos terceras partes de la distribución comercial no tenía actividad en Internet antes de la Covid-19. Esto es, por tanto, una buena noticia. Pero es solo la punta del iceberg de un proceso de digitalización que está en marcha y que afecta a los procesos logísticos, a los pagos y a las relaciones en la cadena, entre otros.

La tecnología es una aliada, además, para el cumplimiento del Pacto Verde Europeo. Alcanzar los objetivos fijados por la Unión Europea y por las Naciones Unidas a través de los ODS es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las empresas de todo tipo y, por supuesto, también las de distribución alimentaria. El compromiso de estas últimas para integrar la economía circular en sus procesos es firme y se refleja en muchas acciones que, a veces, el consumidor no percibe, como puede ser la gestión de residuos o la eficiencia energética.

El consumidor de la nueva normalidad

Cabe preguntarse entonces qué papel tiene el consumidor en todos estos desafíos. A la hora de analizar lo que nos deja la pandemia, quizá la pregunta más difícil de responder sea qué tipo de consumidor está surgiendo de ella. En el terreno de las certezas, y en consonancia con las conclusiones del dictamen del CESE antes citado, contamos con indicadores que apuntan a que el consumidor actual es mucho más digital, al mismo tiempo que aprecia cada vez la experiencia en tienda. El V Observatorio de Correo Electrónico en Alimentación de ASEDAS apunta a la consolidación de la figura del “consumidor mixto”, es decir, aquel que aprecia las ventajas del canal físico y del canal online combinando lo mejor de ambos.

Por otra parte, la importancia creciente del impacto en el medioambiente en la toma de decisiones de compra por parte del consumidor se perfila como una tendencia en los próximos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Esto es algo que, sin duda, el conjunto de la cadena agroalimentaria debe tener muy en cuenta en términos de producción y comercialización de la alimentación.

Todo parece indicar, por tanto, que la pandemia nos deja un consumidor más preocupado por el medioambiente, por el compromiso social de las empresas, por su salud y por el uso de instrumentos digitales de compra, de información y de pago. ¿La distribución alimentaria de proximidad es capaz de dar respuesta a estas inquietudes u otras tan desafiantes que aparezcan en el futuro más próximo? Desde ASEDAS creemos que sí, gracias a la sólida base estructural que tenemos en nuestro sector en España y porque durante las últimas décadas las empresas de distribución han dado muestras de su capacidad de escucha y de adaptación a las necesidades del consumidor siempre cambiantes.