Una visión de futuro para el comercio en Europa

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El 9 de mayo se celebra el Día de Europa. Entre los sectores estratégicos para el desarrollo de la Unión Europea se encuentra la alimentación y, dentro de la cadena agroalimentaria, la distribución es un elemento muy relevante en relación con el desarrollo social y económico de la unión, además de un pilar para la transformación digital y ecológica.

EuroCommerce, la organización que agrupa al retail europeo, ha identificado cinco grandes retos que el comercio deberá abordar en los próximos años:

  • La transformación digital: la pandemia Covid ha acelerado la tendencia de la introducción de las nuevas tecnologías en los procesos logísticos y organizativos de la cadena. En cuanto al comercio, ya está claro que el futuro es omnicanal. Además, el retail debe prepararse también para otros retos tecnológicos, como los pagos digitales.

  • La sostenibilidad: el medio ambiente es una de las grandes referencias para el consumidor a la hora de tomar sus decisiones de compra. Los consumidores europeos están adaptando sus hábitos a su preocupación por la preservación del entorno y el conjunto de la cadena debe dar una respuesta a esta inquietud. De hecho, los esfuerzos de la distribución para migrar hacia envases más sostenibles y reducir las emisiones de CO2 en sus actividades y cadenas de suministro han sido ya reconocidas por organismos como el Comité Económico y Social Europeo.

  • La conservación de los entornos rurales y urbanos: el comercio es un dinamizador de la vida ciudadana y un elemento de fijación de población y de desarrollo tanto en entornos rurales como urbanos. En España, la proximidad de la distribución alimentaria es un valor que la población comprende y aprecia y, además, registra una enorme capilaridad en entornos rurales y urbanos gracias a las características estructurales del modelo español. Se trata, así pues, de un valor que debemos trabajar para preservar por sus amplias implicaciones sociales, económicas y medioambientales.
  • La adaptación al contexto socio-económico: factores como  los cambios demográficos y, más recientemente, los problemas económicos a los que la población puede verse enfrentada derivados de la crisis energética tienen un alto impacto en el comercio europeo. Éste siempre ha hecho esfuerzos por adaptar su surtido y su manera de llegar a los consumidores en función de la situación que estos vivan en cada momento con el objetivo de servirles lo mejor posible, especialmente productos básicos.

  • La competitividad entre diferentes canales: el comercio en su junto y la distribución alimentaria, en concreto, saben que el futuro es omnicanal. Pero esta omnicanalidad pasa por alcanzar la triple sostenibilidad -social, económica y medio ambiental- y para para ello es importante contar con un marco común en el que todos los operadores puedan competir en igualdad de condiciones.

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