La Ley de Residuos vista desde el packaging

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El pasado 8 de abril se publicaba en el BOE la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Con este texto sobre la mesa, es interesante recordar el Informe 2022 de Innovación y Sostenibilidad en el Packaging publicado por Alimarket en base a una encuesta realizada entre los operadores del packaging donde se hace un repaso muy completo de las acciones de esta industria fundamental para el comercio alimentario y no alimentario y también sobre sus preocupaciones la hora de alcanzar los objetivos marcados por la legislación.

Comenzando por esto último, los tres principales escollos que este sector detecta en la Ley tienen que ver con los vacíos legales y las dificultades de ejecución de algunos de sus aspectos; con los problemas en la logística inversa que contempla la posible creación de un SDDR, un aspecto que muchos operadores de la cadena han planteado como una barrera casi infranqueable en un país de gran extensión en el que existen múltiples puntos de venta como es el nuestro; y, por último, preocupa mucho el coste de las medidas tanto por los impuestos que se anuncian como por el previsible encarecimiento de los procesos de reciclado.

En una situación como la actual, en que los precios de las materias primas están disparados, así como los de la energía, el 85,7 por ciento de los encuestados piensa que éste será el problema principal que tendrá que afrontar la industria en su conjunto, porque, además, nadie se ve con capacidad para traspasar en su totalidad este alza de costes al resto de elementos de la cadena de valor, según se afirma en el informe.

A pesar de ello, las iniciativas para avanzar en los procesos de sostenibilidad que den respuesta a las exigencias legales, y que incluso vayan más allá, se cuentan por decenas. Materiales como el papel y el cartón se abren hueco incluso en categorías que hasta hace poco no contaban con alternativas de este tipo, aunque la industria no oculta las dificultades técnicas que entraña el cambio a soluciones sin plástico o con plástico reducido en amplias gamas de productos. Aun así, la migración se está haciendo a un ritmo acelerado con iniciativas que buscan la aparición de materiales bio, reciclados y con menos materia prima, sea ésta cual sea. En este sentido, en campos como el metal o el vidrio, los cambios del ecodiseño resultan si cabe más imperceptibles para el consumidor, pero son constantes y han servido sobre todo para hacer un packaging más ligero, resistente y reciclable. Menos visible para el consumidor es también el envase comercial, pero aquí los avances son también patentes y abarcan desde contenedores hasta los palets de las plataformas logísticas.

Una vez más, el esfuerzo de la cadena agroalimentaria debe ser conjunto para dar respuesta a un compromiso social y político que todos consideran necesario en el marco de los objetivos de protección del planeta. Con un acuerdo generalizado sobre el qué y el cuándo, el diálogo y el consenso debe llevar también al cómo desde la innovación y el compromiso común.