La distribución europea se esfuerza por ayudar a los consumidores frente al alza de precios

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La última encuesta de Eurostat muestra que la inflación media en la Eurozona alcanza el 8,1 por ciento, y que es probable que aumente en los próximos meses, por lo que los consumidores se seguirán viendo afectados por el aumento de los precios y de los costes energéticos, mientras que la distribución se enfrenta a un aumento de los costes operativos y de los precios de los productos que compran.

«La distribución ha hecho todo lo posible para proteger a los consumidores del impacto de las subidas de los precios de las materias primas, la energía y otros productos, pero con unos márgenes estrechos, normalmente del 1 al 3%, no pueden hacer mucho para absorber las subidas de precios impuestas por sus proveedores”, ha dicho la directora general de EuroCommerce, Christel Delberghe, en una nota de prensa publicada esta semana.

En este contexto, un nuevo estudio económico del INSEAD aporta más argumentos sobre cómo la cooperación en las compras puede suponer una reducción de los precios para los consumidores. El modelo, representado en España por las centrales de compra que prestan soporte a numerosas cadenas regionales de alimentación, permite “ofrecer productos de alta calidad a precios asequibles, y mejorar la elección de los clientes sin restringir la competencia. (…). Ser miembro de una alianza que opera en un mercado competitivo que funciona correctamente permite a los minoristas trasladar los beneficios a sus clientes. En el caso del estudio, esto supuso que los consumidores pagaran un 12% menos por una amplia gama de productos de uso cotidiano«, afirmó Delberghe.

La Comisión Europea, en su actual revisión de las Directrices sobre acuerdos de cooperación horizontal, ya reconoce que los movimientos asociativos son parte integrante de los mercados de libre competencia, que pueden aportar mejores precios y más opciones para los consumidores.