La distribución antes y después de la pandemia

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El Dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE) titulado “Oportunidades de la transformación digital para las empresas de distribución y ventajas para los consumidores europeos” indica que dos terceras partes de la distribución comercial en Europa no tenía actividad en Internet antes de la Covid-19. Es decir, la pandemia ha actuado como un acelerador para la ejecución de estrategias omnicanal en el comercio.

Este es un claro ejemplo de cómo, en ciertos aspectos relativos al consumo y a la distribución de todo tipo de bienes y productos –incluida la alimentación-, la pandemia marca un antes y un después. Además de confirmar la permanencia del comercio electrónico como opción de compra, otro de los cambios que ha llamado la atención a la consultora Kantar en uno de sus estudios sobre el sector es que se observa una reducción del número de veces que los españoles hacen la compra.

Además, la fidelidad del consumidor se está viendo, día a día, puesta a prueba. Según la consultora, tan solo un 7% de los compradores dedica la mitad de su presupuesto a una única cadena. Este es un hecho que facilita la estructura de la distribución alimentaria en España, caracterizada por una gran capilaridad que hace que los consumidores tengan, ya vivan en zonas urbanas o rurales, muy cerca de sus casas varias opciones donde hacer la compra. Es una circunstancia que, además, fomenta la competencia entre cadenas tanto en la variedad y calidad del surtido como en los precios.