La distribución alimentaria afronta retos para volver a los niveles pre-pandemia con el poder adquisitivo del consumidor afectado por la inflación

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El aumento de la presión sobre los márgenes de los distribuidores de alimentación, debido al aumento en costes, a la necesidad de satisfacer las demandas más amplias de los consumidores muy sensibles al precio, a la creciente presión sobre los precios y a la mayor complejidad multicanal son los elementos que definen la actualidad de la distribución alimentaria, según concluye el informe elaborado por McKinsey & Company y EuroCommerce, The State of Grocery Retail 2022: Navigating the Market Headwinds.

“La inflación, la creciente sensibilidad a los precios y el aumento de la competencia podrían revertir muchas de las tendencias positivas que han experimentado los distribuidores de alimentación. Sin embargo, estos cambios también brindan nuevas oportunidades al sector si se apuesta por inversiones tanto en términos de oferta, como a nivel del modelo operativo. Por último, y no menos importante, los retailers podrán obtener una importante ventaja competitiva si apuestan por el talento, especialmente con miras puestas en las habilidades tecnológicas y analíticas”, apunta Ignacio Marcos, socio senior de McKinsey & Company.

El informe identifica cinco tendencias clave que darán forma al sector este año y los siguientes, empezando por que la inflación aumentará los costes de los minoristas y puede reducir el gasto disponible de los consumidores. La vuelta a la normalidad en las ventas tras los niveles más altos registrados durante la COVID, junto con la creciente presión sobre el poder adquisitivo de los consumidores, impulsará a éstos a buscar productos más baratos y promociones

Otra tendencia serían las mayores diferencias que existen hoy entre diferentes grupos de consumidoresPrincipalmente los consumidores de renta alta, las generaciones más jóvenes y los hogares más grandes tienen previsto comprar más productos saludables, de primera calidad y sostenibles. En este sentido, “más del 6% de los consumidores españoles tiene la intención de pagar un precio más alto para comprar productos más respetuosos con el medio ambiente en 2022. En los hogares de renta alta, esta cifra supera el 10%, frente a poco más del 2% en las familias de renta baja. En Europa, sólo un poco más del 2% de los consumidores reflejan esta intención”, añade María Miralles, socia de McKinsey & Company. Por el contrario, más del 42% de los consumidores españoles tiene intención de centrarse en la alimentación y nutrición saludables en 2022, 7 puntos porcentuales más que en 2021. En este caso, también existe una brecha del 4% entre los hogares con ingresos altos y bajos que reflejan dicha intención: más del 41% y algo más del 45%, respectivamente.

Por otro lado, los consumidores, sobre todo en los hogares con menores ingresos, han manifestado una sensibilidad al precio mucho mayor, siendo muchos más los que declaran su intención (incluso antes de la crisis actual) de cambiar a productos más baratos, en comparación con los datos de 2021. En España, existe una brecha de 29 puntos porcentuales entre los hogares de renta alta (más del 35%) y los de renta baja (más del 64%) que tienen intención de buscar formas de ahorrar dinero en 2022. La diferencia es aún mayor (33 puntos porcentuales) cuando se trata de la intención de los consumidores de buscar activamente promociones en 2022: más del 26% en los hogares de renta alta y el 57% en los de renta baja. El informe concluye que los supermercados tendrán que considerar reforzar aún más sus productos de entrada y de primera calidad para atender esta brecha en las necesidades de los consumidores.

Mercado online: cada vez más fragmentado con el auge del instant delivery

Asimismo, el mercado online se encuentra cada vez más fragmentado con ofertas nuevas y emergentes.  Tras un 2020 y 2021 con buen crecimiento del canal online, es probable que el crecimiento online en 2022 se ralentice en muchos mercados, acompañado de una creciente diferenciación (por ejemplo, surtidos más amplios, ofertas locales u orgánicas, o una propuesta de valor reducida). Este cambio de tendencia podría ser especialmente llamativo en el mercado español, donde el comercio minorista online fue el único canal que experimentó un crecimiento en 2021. Como resultado, los consumidores comenzarán a repartir sus compras online en diferentes tiendas digitales con una gama de formatos online compitiendo por el espacio de la cesta.

Principales cifras de la industria de la alimentación minorista 2021

El año pasado las ventas del sector de la alimentación minorista en Europa disminuyeron un 0,6% en comparación con el año anterior, un nivel que inclusive era casi un 10% más alto que en 2019. Por otro lado, los volúmenes disminuyeron un 2,1% en Europa. Christel Delberghe, Directora General de EuroCommerce, apuntó: «Los retailers ofrecen un servicio esencial a los consumidores, pero también crean una base sólida para la economía europea como principal empleador privado de Europa. El sector se enfrenta a nuevos desafíos derivados del aumento de la competencia y de los costes en espiral en muchas partes de su negocio: el de la energía, los crecientes costes que tienen que asumir los proveedores o los relacionados con la interrupción de las cadenas de suministro. Para mantenerse competitivos, los retailers necesitan encontrar recursos para en la transformación digital, de sostenibilidad y de competencias de sus modelos de negocios».

Los distribuidores online son los formatos con más crecimiento del mercado, con un aumento de los ingresos de alrededor del 9% en Europa para el canal online en comparación con 2020; aunque el crecimiento en España fue más lento, alcanzando sólo el 3,3%. A su vez, a pesar de la caída de las ventas en las tiendas físicas, los minoristas siguieron ampliando sus redes de tiendas en toda Europa, con un espacio de venta disponible que aumentó un 2,4%. Los establecimientos de descuento aumentaron ligeramente sus ventas (+0,3%), mientras que los supermercados perdieron un 1,2% y los hipermercados un 2,6% de sus ingresos. Por su parte, las ventas de los hipermercados españoles fueron los más afectados, sufriendo una caída del 10% en 2021 respecto a los niveles de 2020. Finalmente, en España, los servicios de alimentación (foodservices) sí experimentaron un destacado repunte del 25,9% en 2021 con respecto a 2020, aunque todavía es un 28,1% menor que en 2019.

Descargue el informe completo [aquí].

[1] Reino Unido, Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Suecia y Suiza.