El compromiso de la distribución contra el desperdicio de alimentos

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La reducción a la mitad del desperdicio alimentario es un objetivo compartido a través de diferentes textos y acuerdos. Uno de ellos es el Acuerdo Minorista sobre Residuos de 2012 y la resolución del Foro de Bienes de Consumo, en virtud del cual las principales empresas alimentarias y distribuidoras de la Unión Europea se comprometieron a alcanzar estas cifras en 2025. Otro se centra en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, apoyados también por la Unión Europea, que, en este caso, buscan reducir a la mitad los residuos para el año 2030.  Además, la distribución con base alimentaria también participa en el proyecto REFRESH financiado por la UE donde, por ejemplo, colabora ASEDAS.

Aunque el comercio de alimentario minorista y mayorista representa menos del 5% del total de los residuos de alimentos a lo largo de la cadena de suministro de alimentos, está trabajando con el resto de las partes interesadas, incluidos los consumidores, para reducirlo todavía más esta cifra. Las acciones incluyen trabajar con los socios de las fases iniciales optimizando la planificación y el almacenamiento de las mercancías, la logística y la entrega; la gestión de los residuos alimentarios en las tiendas; y el compromiso con los consumidores a través de campañas de información.

Dado que los residuos de alimentos tienen innegables consecuencias medioambientales, sociales y económicas, nuestro sector se toma muy en serio esta cuestión. Se estima que el coste de los residuos de alimentos para la venta al por menor europea es de unos 13.000 millones de euros, o el 1,6% de las ventas totales, por lo que hay beneficios tanto comerciales como medioambientales a la hora de abordar el problema de forma eficaz.

Esto significa afrontarlo desde un punto de vista holístico, en el que participen todos los eslabones de la cadena. Como dijo el director general de EuroCommerce, Christian Verschueren, en una conferencia que tuvo lugar recientemente en la Comisión Europea, “la contribución positiva de nuestro sector a la reducción de los desechos de alimentos debe ir acompañada de medidas de las autoridades públicas si se quiere que sea lo más eficaz posible. Necesitamos que los responsables de la toma de decisiones hagan más clara y favorable la posición legal y el tratamiento fiscal de las donaciones de alimentos para crear las condiciones adecuadas para que los alimentos sanos que no se pueden vender lleguen a las personas que más se pueden beneficiar de ellos“.