Logística y digitalización, mejor y más rápido

La pandemia Covid-19 ha sacado del anonimato a numerosos profesionales que trabajan a lo largo del conjunto de la cadena de valor agroalimentaria para llevar alimentación y productos de higiene a los consumidores. Entre ellos, los que trabajan en los procesos logísticos son, quizá, los menos visibles, pero su función es fundamental. En definitiva, la logística es el conjunto de procesos que permiten almacenar y distribuir los productos a los clientes y, para lograr este objetivo cada vez con mayor eficacia, se encuentran también entre los más avanzados digitalmente.

Durante los últimos meses, el engranaje que sirve para llevar los productos frescos del campo a la mesa en 24 horas y para conectar los almacenes de producto seco con las tiendas ha funcionado a la perfección gracias al trabajo de transportistas y operarios de almacenes. Su labor ha sido una muestra más de la fortaleza, calidad y buen funcionamiento del conjunto de la cadena. Numerosos expertos entienden que la pandemia ha sido un factor acelerador de la digitalización en los procesos logísticos.

Es destacable que la logística en general, y en concreto en el marco de la alimentación, es un sector esencial. La cadena de suministro no puede romperse y esto ha ayudado a responder a los desafíos generados por las circunstancias vividas en el año 2020. Pero, además, supone un nicho de empleo en el que la digitalación es un factor cada vez más importante. Tecnologías disruptivas como el big data o el blockchain son ya comunes en la logística del supermercado.

En definitiva, la digitalización en logística debe servir para servir mejor al consumidor. Es decir, hacerlo de manera más rápida, más eficaz y respondiendo mejor a sus demandas y necesidades incluso, o especialmente, en situaciones inéditas como las que hemos vivido.

 


Orgullo de la cadena, España vuelve a ganar en eficacia

La crisis sanitaria del Covid-19 nos ha puesto a prueba y, estudio tras estudio, se confirma que la cadena de valor agroalimentaria ha funcionado como un reloj en unos momentos tan difíciles. Así lo viene a re-confirmar una encuesta realizada por Morning Consult para IBM publicada recientemente. En ella, se recoge que España es el país dónde menos interrupciones de la cadena de suministro se han producido durante la pandemia: un 82% de los encuestados afirma no haber experimentado problemas de abastecimiento, superando la media europea, que es del 77%.

Las dudas que muchos consumidores tuvieron en los primeros momentos de la pandemia, cuando se produjo compra de acopio, fueron muy rápidamente solventadas por la buena respuesta de la cadena agroalimentaria. Agricultores, industria alimentaria, transportistas, distribución… contribuyeron a transmitir tranquilidad a la población y a que esta comprendiera que la alimentación no iba a ser un problema durante la crisis.

Esto no ha ocurrido en la misma medida en otros países de nuestro entorno y, tal y como reconocieron los representantes de todos los grupos políticos representados en la Mesa de la Comisión de Industria, Comercio y Turismo del Congreso de los Diputados que tuvo lugar el pasado verano, el sector agroalimentario en España ha demostrado un funcionamiento excelente y una dedicación y sentido de servicio público encomiables. Esto último se puede, especialmente, personalizar en los trabajadores del sector que, por fin, han recibido el reconocimiento social que merecen.

De cara a la recuperación, el sector espera poder seguir siendo un motor económico y de creación de empleo, como subrayaron los directivos reunidos el pasado mes de octubre en el Congreso sobre Gran Consumo de AECOC. Para ello, la contención fiscal, el diálogo social y la confianza del consumidor serán algunos de los factores influyentes.


La proximidad digital, tendencia en el comercio electrónico en alimentación

El Observatorio Cetelem Consumo España ha dado algunas claves más sobre la influencia que las medidas de contención del virus Covid-19 ha podido tener sobre los hábitos de consumo, especialmente en lo referente a la compra online. En este sentido, según el estudio, el 38% de los consumidores afirma que el confinamiento ha cambiado su mentalidad a la hora de comprar online, siendo alimentación (62%), moda (53%) y ocio (48%) los tres sectores con mayor porcentaje de compras por internet durante el confinamiento. Además, de cara a los próximos 12 meses, los consumidores que pretenden seguir comprando por este canal se inclinan por el ocio (93%), la moda (48%) y la alimentación (48%).

Esta progresión estimada viene a reforzar la idea que desde ASEDAS pudimos extraer del IV Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, que elaboramos junto con las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid, en cuanto a que se afianza el concepto de proximidad digital en la figura del consumidor mixto, que es aquel que utiliza ambos canales en función de su conveniencia. En definitiva, podemos concluir que las dos formas de hacer la compra son complementarias y, seguramente, lo serán más en el futuro.

En este sentido, el Observatorio Cetelem apunta, además, que las tiendas de barrio o proximidad también han ganado adeptos. El porcentaje de encuestados que manifiesta hacer sus compras en comercios o tiendas de barrio ha crecido este año cuatro puntos con respecto a 2019. Por lo tanto, cercanía (59%), trato personalizado (49%) y confianza (43%) son aspectos que tienen muy en cuenta los clientes de estos establecimientos y que, añadimos, nosotros lo seguirán siendo en el futuro.


Acuerdo de París: gestos por el clima desde la distribución alimentaria

El acuerdo de París cumple mañana su quinto aniversario en lo que ha sido, según el Consejo Económico y Social Europeo, una movilización sin precedentes de la sociedad. Las instituciones europeas se han volcado en este pacto por el clima y también las organizaciones civiles. En este contexto, es interesante recuperar las reflexiones de Eurocommerce en el lanzamiento de la Comisión Europea de la Nueva Agenda del Consumidor.

«La transición verde y digital está en pleno desarrollo, y está siendo impulsada en gran parte por los consumidores y lo que compran. Los minoristas ayudan proporcionando a los consumidores cada vez más formas de hacer elecciones sostenibles y pidiendo a los proveedores productos más sostenibles, circulares y ecodiseñados«, dijo Christian Verschueren, director general de la asociación representativa del retail europeo.

Facilitar este tipo de elecciones incluye la consideración de todos los factores que influyen en el acto de compra. Por ejemplo, un reciente estudio del Institut Cerdà apunta a que, en España, casi el 90% de los consumidores van al supermercado a pie para hacer la compra. Esto significa que, de los algo más de 2.600 millones de actos de compra en el formato supermercado que se calculan anualmente, unos 2.400 millones se realizaron con emisiones cero en lo referente al desplazamiento. Ello es posible por la alta capilaridad e intensa competencia en el sector, que son algunos de los signos definitorios del modelo de distribución alimentaria en nuestro país.

En este sentido, Verschueren recuerda que los minoristas deben ser capaces de innovar y responder rápidamente a los cambios en el comportamiento y las expectativas de los consumidores. Para ello, necesitan un clima empresarial y político estable y previsible: las normas armonizadas – y la ausencia de sobrerregulación por parte de los gobiernos nacionales -, las políticas nacionales de consumo coherentes y la aplicación efectiva y eficiente de las mismas en toda la UE son las mejores formas de garantizarlo.


Hacia unos sistemas logísticos flexibles, sostenibles y digitalizados

La eficiencia de la cadena de valor de la distribución depende en buena parte de contar con unos sistemas logísticos flexibles, sostenibles y digitalizados. Estas son algunas de las condiciones de una estrategia logística capaz de responder a los retos del futuro que destaca el Kaizen Institute en un reciente informe.

Esta consultora apunta a tres aspectos importantes a la hora de optimizar la llegada de los productos a las tiendas, en todos ellos la digitalización cobra un protagonismo especial:

  • Modelo logístico que incluya las estrategias de stock y reaprovisionamiento, localizaciones y automatización de almacenes, rutas y tipo de distribución son las adecuadas para la tipología de clientes y productos que se sirven.
  • Optimización de almacenes, para que la gestión de pedidos y planificación de recursos se produzca de la manera más ajustada posible a la demanda. Esto, por supuesto, es especialmente importante cuando hablamos de productos perecederos para evitar el desperdicio.
  • Optimización del transporte con cuestiones como gestión de rutas, carga y descarga o cubicaje, uso de energías limpias… que conducirán a una movilidad sostenible.

La movilidad sostenible es, precisamente, un reto logístico compartido por empresas logísticas, distribuidoras y administraciones. En el evento Supermercados y proximidad comercial en la movilidad sostenible, organizado por ASEDAS, una de las cuestiones que se analizaron fue el desafío de la última milla en el transporte de la plataforma logística a la tienda. Según datos del Institut Cerdà, entre los factores que influyen en el reparto de mercancías de las plataformas logísticas a las tiendas, el tamaño de los camiones es importante. En este sentido, los supermercados utilizan vehículos de gran tonelaje para abastecer a gran número de sus tiendas, lo hacen en horarios regulados, y un cambio hacia vehículos más pequeños (10Tn de PMA –Peso Máximo Autorizado-) supondría un incremento de las emisiones de partículas contaminantes superior al 55%.