Alianzas de venta: equilibrio en el poder de negociación en la cadena de suministro

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El informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, exhaustivo y basado en pruebas empíricas, ayuda a aclarar la realidad de las alianzas minoristas y confirma que hay pocas pruebas de que tengan repercusiones en los agricultores, y que la reglamentación existente es suficiente. Los minoristas operan con márgenes bajos y las alianzas les permiten equilibrar ligeramente el mayor poder de negociación de los grandes proveedores para proporcionar a los consumidores los productos que desean a un precio razonable. Los grandes proveedores multinacionales operan a nivel mundial, logran márgenes significativos y tienen el poder de establecer condiciones en la cadena de suministro. Por ello, la mayoría de los minoristas, que sólo están presentes en un número limitado de países de Europa, se unen a las alianzas para ayudar a crear una base razonable de negociación con estos grandes fabricantes, y transmitir el beneficio al consumidor“. Esta es la valoración de Christian Verschueren, director general de Eurocommerce, sobre el informe relativo a las alianzas minoristas y su impacto en la cadena de suministro de alimentos publicado por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

El informe responde a una petición del Parlamento Europeo tras la aprobación de la directiva de la UE sobre prácticas comerciales desleales en la cadena de suministro de alimentos en 2019. El informe confirma que hay pocas pruebas de que las alianzas tengan repercusiones en los agricultores y que el conjunto de instrumentos normativos existentes es suficiente para abordar las posibles preocupaciones. Concluye que las alianzas son diversas y deben analizarse caso por caso.

Las alianzas entre minoristas y mayoristas desempeñan un papel fundamental para que los alimentos y otros productos de consumo sean más asequibles y para ampliar la gama de productos que se ofrecen a los consumidores. En cierto modo contribuyen a la creación del verdadero mercado interno europeo que debería existir para el abastecimiento de productos de consumo. También ayudan a fortalecer los ecosistemas competitivos de venta al por menor y al por mayor en beneficio de todos los europeos en los siguientes aspectos:

– Reunir a individuos o grupos de minoristas y/o mayoristas y grupos de compra para negociar mejores condiciones de abastecimiento combinando volúmenes y creando economías de escala.

Tratar con los grandes proveedores de productos de gran consumo, que suelen ser actores mundiales, para los que incluso los mayores minoristas europeos representan una parte insignificante de su volumen de negocios.

– Ofrecer a los proveedores de marcas de distribuidor el acceso a los mercados internacionales.

– Responder a la necesidad de crear un mercado único europeo de abastecimiento cuando muchos grandes fabricantes tratan de fragmentar el mercado mediante limitaciones territoriales de suministro, que hacen imposible abastecerse donde tiene más sentido comercial y operativo.

– Ser fundamentales para la viabilidad de los minoristas de todos los tamaños, incluidas las PYMES.

Ayudar a los proveedores a comercializar y promover sus productos en todos los países.

– Funcionar de conformidad con la legislación nacional y de la UE, incluidas las normas de competencia, y estar sujetas a un examen periódico por parte de las autoridades nacionales y de la UE en materia de competencia.

No comercializar productos básicos agrícolas, productos frescos ni tratar con agricultores individuales.

La fuerte competencia en los mercados minorista y mayorista significa que los aumentos de eficiencia y las mejores condiciones de abastecimiento se transmiten directamente a los consumidores gracias a los mejores precios y/o a la mejora de la experiencia del cliente y la innovación. No hay indicios de que la participación en esa alianza dé lugar a mayores márgenes de venta al por menor y al por mayor.

Por último, Verschueren ha dicho que “las alianzas ayudan a los consumidores y mantienen vivos a los pequeños minoristas de alimentos en Europa, incluso en las ciudades y las zonas rurales, donde desempeñan un papel social crucial, como se ha hecho aún más evidente en la crisis actual. No tienen ningún efecto en los precios pagados a los agricultores, sirven para moderar el poder de negociación de las ya poderosas multinacionales y apoyan un mercado único para el abastecimiento”.