Las seis ventajas del etiquetado, según la FAO

Bajo el título “A nadie le gustan las etiquetas… a menos que hablemos de alimentos”, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha seleccionado en un artículo las seis formas en que las etiquetas de los alimentos nos ayudan a tomar decisiones acertadas en cuanto a la alimentación. La FAO destaca el etiquetado alimentario como una herramienta que nos ayuda a tomar decisiones seguras y acertadas a la hora de comprar productos alimenticios. Por tanto, la primera recomendación es leer atentamente las etiquetas de los productos.

Estas son las seis ventajas de las etiquetas, según la FAO:

1- Estar sano: Con unas etiquetas correctas que ofrezcan toda la información necesaria podemos comprender la composición de los alimentos, pudiendo saber si son buenos para nuestra dieta personal. Además, se puede controlar la ingesta de nutrientes a fin de evitar deficiencias nutricionales o excesos de grasas, azúcares y sal.

2- Mantenerse a salvo: Las etiquetas informan sobre cómo se deben utilizar, procesar o almacenar los productos.  Es una información necesaria para evitar una inadecuada manipulación de los alimentos especialmente en cuanto a su conservación.

3- Evitar productos falsificados: El etiquetado es parte fundamental en la prevención del fraude de alimentos falsificados y, por tanto, una garantía para los consumidores.

4- Detectar ingredientes que pueden causar las reacciones alérgicas que afectan a entre el 10 y el 25 por ciento de la población. La información sobre alérgenos está muy presente en el etiquetado actual y es fundamental para que los alérgicos o intolerantes a ciertos alimentos puedan construir una dieta adecuada para ellos.

5- Evitar el desperdicio alimentario: Si el etiquetado se lee correctamente puede impedir que se desechen alimentos que están en buen estado. La fecha de caducidad permite saber cuánto tiempo de vida útil tiene un producto para que se pueda consumir de forma segura. Eso sí, no hay que confundir la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente

6- Apoyar a los productores locales de alimentos: Ya que el origen para muchos consumidores es muy importante, aporta valor al producto y al productor.

 


El envase del futuro debe ser altamente protector del alimento, ecológico y ligero

La economía circular exige una reducción en la cantidad de materiales que se usa en los envases y que estos sean reciclables y/o biodegradables. Las líneas de investigación en este sentido son potentes y, a medio plazo, comenzaremos a ver en los lineales una evolución significativa.

Los envases tienen un papel fundamental en la reducción del desperdicio alimentario, un desafío económico, medio ambiental y moral. Por lo tanto, el “envase protector” seguirá jugando, como en la actualidad, un papel clave para hacer que los alimentos sean más seguros y accesibles, y que se mantengan frescos por más tiempo.

La diferencia con los envases actuales radica en que esta demanda de mayor protección debe verse equilibrada con una mayor sostenibilidad. Es decir, el envase del futuro tiene que ser altamente protector del alimento y, también, más ecológico, más liviano y más eficiente para el transporte. Por lo tanto, según la compañía SIG Combibloc, la innovación radicará en crear un nuevo envase más ligero que no solo ofrezca el máximo rendimiento y funcionalidad, sino que sea totalmente biodegradable o incluso compostable.

Las líneas de investigación más avanzadas se centran en el ecodiseño y en los nuevos materiales que respondan a estas necesidades de la industria alimentaria. Pero no se detienen aquí. Otra revolución viene de la mano de las posibilidades de la electrónica impresa, con soluciones NFC, RFID y LED ya muy desarrolladas.

Y, por último, otra área de crecimiento es el ámbito de la nanotecnología, que abre un mundo de beneficios a nivel molecular. Los envases hechos de nanomateriales podrían proporcionar una mejor barrera protectora contra impactos como la luz y el aire y, por lo tanto, extender la vida útil de los alimentos aún más. La nanotecnología también podría promover el empaque activo con materiales que realmente interactúan con el contenido de un producto para combatir los microbios y reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos, así como ofrecer información sobre el producto a los consumidores.

 


El consumidor y sus valores

En el Informe Retail Revolution de Coto Consulting se identifican los 10 nuevos roles del consumidor. El cambio más radical que se detecta es la intervención de los valores humanos en la toma de decisiones de los procesos de compra. El acto de compra empieza a adquirir, de esta manera, unas dimensiones intelectuales, emocionales e incluso espirituales que antes no tenía de una manera acusada.

Este cambio de paradigma es todo un reto para la distribución. Un desafío que tiene, a su vez, varios matices. Por una parte, existe la necesidad de dotar a las tiendas de cercanía y de ofrecer al consumidor experiencias y servicios significativos. Por otra, la distribución ha de relacionarse con el consumidor a través de la tecnología y aprovecharla desde el punto de vista humano.

Así pues, los valores del consumidor que influyen en la compra se extienden hacia el entorno, la sociedad y el medio ambiente. Conectando con los propios esquemas de responsabilidad social de las empresas, éstas deben tener muy en cuenta que, según Nielsen, nada menos que el 80 por ciento de los españoles asegura considerar los valores que desprende una marca en cuestiones como el medio ambiente, su comportamiento hacia los empleados o su implicación con los problemas sociales.

Por lo tanto, y como conclusión, el servicio al cliente debe considerarse desde una perspectiva muy amplia, que va más allá del surtido para alcanzar a todo el entorno empresarial de una enseña donde la comunicación sobre valores cobra una importancia vital.

 


La Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo de la CEOE echa a andar

“Para que un sector de tanta relevancia tenga una voz clara, identificable y respetada del comercio y que ponga en valor el sector y su contribución a la sociedad ante todos los interlocutores públicos y sociales”. Así explica la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, CEOE, la nueva Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo, que se constituyó el pasado jueves 11 de abril.

 Los objetivos de esta Comisión de CEOE son contribuir al análisis, estudio y seguimiento de los asuntos principales y políticas que afectan a la distribución comercial, gran consumo y omnicanalidad comercial, con el fin de poder hacer propuestas a los órganos de gobierno de CEOE, y ser defendidas posteriormente ante las AAPP y las cámaras legislativas. Cabe destacar que el comercio en España supone un 12 por c¡ento del PIB y un 20 por ciento del empleo, con una cifra de negocio que suma 766.000 M€, un número de empresas que alcanza las 771.000 y más de 3 millones de puestos de trabajo.

Las acciones de la nueva comisión se centrarán en tres grandes bloques: sector comercio unido y fuerte; unas empresas comerciales competitivas y sostenibles; y una mejor y más sencilla regulación comercial. Y buscando siempre el consenso y propiciando puntos de encuentro en el sector comercial y de gran consumo, agregando y haciendo compatibles los elementos diferenciadores entre los subsectores.

Esta Comisión contó en su sesión de apertura con la presencia del presidente de CEOE, Antonio Garamendi y estuvo presidida por Juan Antonio German Monge. Asimismo, se nombraron las vicepresidencias de Arturo Molinero, Juan Moral y Pedro Campo. “Todas ellas personas de larga trayectoria y reconocido prestigio, que permitirán contar con voces cualificadas y conocedoras de la realidad de todos los formatos y tipología de empresas que operan en el sector: centros comerciales, grandes almacenes, supermercados y pequeño comercio”, como destaca en un comunicado la entidad.


Los sectores económicos asociados a la alimentación representan el 33% del PIB de España

Los sectores económicos asociados a la gastronomía, que incluyen la producción agrícola, la industria alimentaria, la distribución, el turismo asociado y la hostelería, suman 388.000 millones de euros de producción, equivalente al 33% del Producto Interior Bruto (PIB), y dan empleo a 3,73 millones de trabajadores, el 18% del total.

Estos son los datos recogidos en el informe elaborado por KPMG en torno a «La gastronomía en la economía española». Un amplio concepto en el que se incluye desde la producción agrícola, ganadera y pesquera (con el comercio interior y exterior) hasta la industria de alimentación y bebidas; sin perder de vista la distribución y el consumo alimentario tanto en los hogares como en la hostelería.

Otro dato que da idea de la importancia de la alimentación española es el de que los productos alimentarios representan el 17% del total del comercio exterior español y suponen el 15,5% del gasto realizado por los turistas internacionales en España.

De cara al futuro, la irrupción de la tecnología va a contribuir a la transformación del sector primario, con la vista puesta en asegurar la calidad de las producciones y su sostenibilidad. Todo ello deberá aportar un valor añadido perceptible a los consumidores y contribuir a fortalecer los lazos de unión y de colaboración en el conjunto de la cadena de valor agroalimentaria.