La doble insolidaridad del absentismo laboral: hacia los trabajadores y hacia el sistema sanitario

El pasado 19 de junio, el director general de ASEDAS, Ignacio García Magarzo, compadecía ante la comisión de reconstrucción del Congreso de los Diputados con un decálogo de propuestas de carácter económico, medioambiental y social. Una de ellas llamaba la atención a los diputados sobre el problema del absentismo laboral. “La crisis del Covid ha puesto en evidencia dos hechos relevantes: el importante papel de los trabajadores de la distribución alimentaria y la vulnerabilidad del sistema de protección a la salud. El absentismo injustificado va en contra de ambas realidades. Es totalmente insolidario con los trabajadores, que en su gran mayoría no defraudan, y merma recursos del sistema de protección que deberían dedicarse a otros fines”, declaraba días después al Diario Expansión. El problema ha sido también objeto de análisis en la campaña ActiVAte, centrada en la reactivación económica derivada de la pandemia.

El absentismo laboral genera un coste de 40.000 millones de euros anuales a la Administración y a las empresas. Según fuentes del Ministerio de Trabajo y del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2018 España alcanzó unas cifras de absentismo del 5,32%, lo que significa que casi un millón de personas no fueron a trabajar en todo 2018; aunque que el 71% de ese absentismo se atribuye a motivos de salud hay otro porcentaje que no está justificado. En el sector del comercio, la cifras de Muvale, mutua de accidentes de trabajo, arrojan un crecimiento del 43% en el absentismo laboral desde 2015, alcanzando un 5,27% en 2018. Estas cifras incluyen tanto las bajas justificadas como la no justificadas, aunque se piensa que es este último aspecto el que explica el crecimiento ante la estabilidad en el incremento de las plantillas.

La principal manera de luchar contra esta lacra laboral y social es la concienciación del daño que estas conductas insolidarias hacen al sistema sanitario, a las empresas y a los compañeros de trabajo. Sin embargo, algunos mecanismos podrían elevar la eficacia en el control del absentismo y ayudar a detectar el fraude. El papel de las mutuas, como entidades colaboradoras de la Seguridad Social más allá del pago de prestaciones, es quizá el principal. La posibilidad de que éstas pudieran colaborar con el sistema emitiendo partes de baja, verificando las mismas e incluso emitiendo partes de baja y participando de manera activa en la aceleración de pruebas diagnósticas y tratamientos añadiría eficacia al sistema en beneficio de todos.


Confianza en el funcionamiento de la distribución alimentaria ante los rebrotes

La convivencia con el virus Covid-19 es ya una realidad en nuestra sociedad y eso se percibe en un menor temor a las posibles consecuencias de los brotes en aspectos como el abastecimiento de alimentos. La tercera oleada del informe “Consumo y compra dentro y fuera del hogar durante y después del Covid-19”, realizado por AECOC Shopperview y la consultora 40db concluye que el 67 por ciento de los encuestados asegura que, ahora, no tiene miedo al desabastecimiento. Además, esta vez según un estudio de la consultora Ipsos, la población española estima que, en el contexto actual, las compras se perciben como una de las actividades más seguras.

Los consumidores comprobaron durante los días previos al estado de alarma cómo el suministro de supermercados e hipermercados estuvo siempre garantizado, a pesar de vivir situaciones excepcionales, con las compras de acaparamiento de los primeros días y el crecimiento imprevisto de algunas categorías, por lo que es previsible que, en caso de un nuevo confinamiento, la reacción de los compradores sea más racional y previsible”, ha dicho la responsable de estrategia comercial y marketing de AECOC, Rosario Pedrosa en Food Retail.

La gran mayoría de los consumidores admiten y comprenden que las tiendas tendrán que mantener los protocolos de seguridad hasta que haya una vacuna y los han interiorizado en sus hábitos de compra sin mayores problemas. Según el estudio, el 68% de los consumidores mantendrá, por el momento, costumbres como salir menos veces a hacer la compra; mientras que el 63% intentará pasar el menor tiempo posible en el interior de los establecimientos. Así mismo, la proximidad sigue siendo un gran valor para los consumidores, el 60% opta por comprar en los establecimientos más cercanos y realizar en la misma tienda una compra completa.


Covid-19 y consumo alimentario: el triunfo de la confianza

¿La pandemia Covid-19 redefine el consumo alimentario? Y, si es así, ¿cómo? Estas son dos de las grandes preguntas que los analistas intentan determinar desde hace meses. A pesar de lo arriesgado que es hacer predicciones y determinar tendencias, parece que hay algunas conclusiones en las que hay un acuerdo bastante generalizado.

Esto es así, por ejemplo, en que la proximidad y la posibilidad de tener una estrecha relación con la tienda de referencia son valores que han dado una gran confianza al consumidor durante la pandemia. La amplia red de supermercados de proximidad que existe en España ha posibilitado hacer las compras completas muy cerca de las viviendas de los clientes y, muchos de ellos, han encontrado en ella un apoyo a sus necesidades particulares. El concepto de servicio, que ya se estaba desarrollando, cobra ahora una nueva dimensión.

El analista Emilio Cáceres recoge varias tendencias extraídas del International Retail Report, publicado por AECOC, entre ellas, apunta que “las restricciones vigentes durante la pandemia han acelerado el cambio hacia el retail digital”. La gran novedad, como concluye nuestro IV Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, es el crecimiento del “consumidor mixto”. Éste compra ya sea en el comercio online o en la tienda física en función de su conveniencia, aprovechando así al máximo las posibilidades que le ofrece una red de enseñas a las que acude, en todo caso, bajo el paraguas de la confianza.

Una confianza que, sin duda, viene también de la mano de las medidas de higiene y posibilidad de distanciamiento social que ofrecen los establecimientos de distribución alimentaria y que van a definir durante muchos meses en el entorno físico en que se desarrollan las compras. El trabajo de los supermercados para alcanzar la excelencia en este aspecto se ha realizado desde el primer momento de la crisis sanitaria.

Dentro de lo que es el consumo propiamente dicho, Emilio Cáceres apunta que el consumidor va a tener más cuidado en planificar sus comidas y procurar un menor desperdicio alimentario. Ello tiene como consecuencia un mejor control del gasto y también una derivación medioambiental ante el enorme impacto del desperdicio de alimentos.

 

 


El trabajo en el supermercado se especializa y diversifica

El sector de la alimentación es altamente intensivo en empleo. La distribución alimentaria, en concreto, ofrece puestos de trabajo diversificados, especializados y estables que permiten desarrollar carreras a largo plazo. La pandemia Covid-19 ha servido para que la sociedad tome conciencia de la importancia de estos puestos de trabajo. De hecho, la percepción que los ciudadanos tienen de este sector ha evolucionado muy favorablemente en los últimos meses. Según el estudio ‘Resetting Normal: redefiniendo la nueva era del trabajo’, elaborado por el Grupo Adecco, la industria alimentaria en su conjunto se encuentra entre las más valoradas por los españoles, con un 64% de encuestados que aprecian más ahora a sus profesionales que antes de la pandemia.

El estudio “Termómetro de sector de la alimentación en España 2020” elaborado por Adecco Alimentación apunta a que los perfiles que más se han contratado en el sector alimentación durante la cuarentena han sido aquellos relacionados, sobre todo, con operaciones de producción, los manipuladores de alimentos y los mozos de carga y descarga. De cara al futuro, y siempre según este informe, despuntan dos figuras: los técnicos de mantenimiento y los técnicos de calidad en industria alimentaria, ambos muy especializados. La primera de ellas es fundamental en todo lo relativo a la logística de almacén y tienda; mientras que la segunda, está centrada en los aspectos nutricionales que demandan los clientes.

El análisis de Adecco subraya que la industria dedicada a los alimentos ha experimentado grandes modificaciones a nivel tecnológico en los últimos años, lo que se traduce en una mejora sustancial en la calidad alimenticia y una mayor disponibilidad de productos frescos. Además, los cambios en materia legislativa también han supuesto una transformación del sector y han traído consigo la aparición de nuevos puestos que requieren personal cualificado.

Lo que, desde ASEDAS, nos dicta la experiencia es que, efectivamente, los conocimientos en materia legislativa, de calidad o de seguridad alimentaria son, ahora mismo, fundamentales en el sector. Aunque tampoco cabe olvidar otros perfiles que se han ido incorporando a las cadenas de supermercados para responder a los grandes retos de sostenibilidad que tenemos por delante y que son especialistas en medioambiente y gestión de residuos e informáticos para el desarrollo de las plataformas tecnológicas de las compañías, entre otros.

 


La movilidad urbana sostenible para lograr un beneficio social, ambiental y económico

A pesar del paréntesis del Covid-19, la movilidad en las ciudades sigue siendo un debate que la sociedad tiene que abordar con urgencia. El reto consiste en cumplir las necesidades de abastecimiento encontrando fórmulas sostenibles que aporten un beneficio social, ambiental y económico. Así, lo considera AECOC en su primer Congreso de Smart Distribution, que tuvo lugar a principios del mes de julio, y que reunió a concejales y directores de movilidad de grandes capitales de España.

Las ciudades se enfrentan a la disyuntiva de ganar espacios públicos en el centro de las ciudades para mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia de la distribución de mercancías. En definitiva: ganar espacio público para los ciudadanos sin perder capacidad de distribución, como ha dicho la directora general de movilidad sostenible de Palma de Mallorca, Irene Nombela. Esto era ya así antes de la pandemia Covid-19, pero, como en otras tantas cosas, es algo que se ha puesto ahora más de manifiesto que nunca.

Entre las ideas que se han puesto sobre la mesa durante este encuentro rescatamos varias:

  • Creación de centros logísticos urbanos y de puntos de recogida para la paquetería que genera el e-commerce.
  • Análisis y mejora de las zonas de carga y descarga para dar respuesta a la creciente demanda de distribución de mercancías en el centro de las ciudades.
  • Creación de flotas de reparto sostenibles, que usen energías limpias, que optimicen los desplazamientos y que sean silenciosas, entre otros.

Se trata de tres aspectos, añadimos nosotros, en los que las cadenas de supermercados están trabajando desde hace ya tiempo. Los avances en este sentido son claros y en el futuro deben ser todavía más profundos, pero cabe recordar que la propia esencia del supermercado facilita la movilidad sostenible: el 90% de los clientes de los supermercados hacen sus compras a pie porque la estructura de distribución alimentaria de proximidad hace que todos los ciudadanos tengan muy cerca de sus casas una tienda donde hacer su compra completa.