La sostenibilidad y la conciencia social y medioambiental ganan puntos en las compras

Con la Navidad dando ya sus últimos coletazos, comprobamos que los drives que marcan las pautas de consumo son los mismos que veremos a lo largo del año que comienza. La “Encuesta anual de compras navideñas” de Accenture indica que los tres atributos que los consumidores consideran más importantes son un surtido justo y variado (79%), un buen servicio al cliente (79%) y una experiencia en tienda agradable (76%). En definitiva, nada que rompa las tendencias generales que observamos exceptuando el precio, que sí es un factor importante en las compras ordinarias, pero menos en las Navideñas.

La encuesta de Accenture destaca que la sostenibilidad y la conciencia social y medioambiental siguen ganando importancia en las decisiones de compra de los consumidores. La reciclabilidad de los productos o envases, la diversidad en la publicidad y las condiciones de trabajo de las empresas son factores que comienzan a influir en las decisiones de compras.

La tendencia también empieza a llegar a las compras online. Uno de cada cuatro consumidores, un 23%, y un 31% en la Generación X, son conscientes de la contaminación que se produce por “un envío más rápido de sus productos” y estarían dispuestos a optar por opciones más respetuosas con el medio ambiente. En este sentido se observa un avance sobre la conciencia social del impacto de los transportes y embalajes del comercio electrónico.


El compromiso de la distribución contra el desperdicio de alimentos

La reducción a la mitad del desperdicio alimentario es un objetivo compartido a través de diferentes textos y acuerdos. Uno de ellos es el Acuerdo Minorista sobre Residuos de 2012 y la resolución del Foro de Bienes de Consumo, en virtud del cual las principales empresas alimentarias y distribuidoras de la Unión Europea se comprometieron a alcanzar estas cifras en 2025. Otro se centra en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, apoyados también por la Unión Europea, que, en este caso, buscan reducir a la mitad los residuos para el año 2030.  Además, la distribución con base alimentaria también participa en el proyecto REFRESH financiado por la UE donde, por ejemplo, colabora ASEDAS.

Aunque el comercio de alimentario minorista y mayorista representa menos del 5% del total de los residuos de alimentos a lo largo de la cadena de suministro de alimentos, está trabajando con el resto de las partes interesadas, incluidos los consumidores, para reducirlo todavía más esta cifra. Las acciones incluyen trabajar con los socios de las fases iniciales optimizando la planificación y el almacenamiento de las mercancías, la logística y la entrega; la gestión de los residuos alimentarios en las tiendas; y el compromiso con los consumidores a través de campañas de información.

Dado que los residuos de alimentos tienen innegables consecuencias medioambientales, sociales y económicas, nuestro sector se toma muy en serio esta cuestión. Se estima que el coste de los residuos de alimentos para la venta al por menor europea es de unos 13.000 millones de euros, o el 1,6% de las ventas totales, por lo que hay beneficios tanto comerciales como medioambientales a la hora de abordar el problema de forma eficaz.

Esto significa afrontarlo desde un punto de vista holístico, en el que participen todos los eslabones de la cadena. Como dijo el director general de EuroCommerce, Christian Verschueren, en una conferencia que tuvo lugar recientemente en la Comisión Europea, «la contribución positiva de nuestro sector a la reducción de los desechos de alimentos debe ir acompañada de medidas de las autoridades públicas si se quiere que sea lo más eficaz posible. Necesitamos que los responsables de la toma de decisiones hagan más clara y favorable la posición legal y el tratamiento fiscal de las donaciones de alimentos para crear las condiciones adecuadas para que los alimentos sanos que no se pueden vender lleguen a las personas que más se pueden beneficiar de ellos«.


Turrones, mazapanes y polvorones en las mesas navideñas: ¿quién compra más?

Los hábitos de consumo de dulces navideños evolucionan y, según el informe de consumo alimentario para el año 2018 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares más fieles a turrones, mazapanes y polvorones son aquellos integrados por parejas adultas sin hijos, parejas con hijos mayores y personas jubiladas. Estos últimos duplican el consumo medio nacional con una ingesta aproximada de 1,59 kg por persona y año.

Por el contrario, los jóvenes sin hijos o con niños pequeños y adultos independientes muestran un menor interés muestran por estos dulces. La explicación más probable es que se trata del perfil que no suele organizar las cenas familiares; otra explicación puede ser el interés por mantener, también en Navidad, una dieta calóricamente moderada y baja en azúcares. En este caso, la industria responde a esta tendencia con una cada vez mayor oferta de dulces navideños light y presentados en porciones para controlar mejor el consumo. Aún tendremos que analizar los datos de aceptación de estas propuestas.

Sea como sea, el supermercado y el autoservicio son los tipos de establecimiento donde unos y otros acuden para dar un toque dulce a las comidas durante estas fiestas, con una cuota en volumen del 45,7%.

Por último, el consumo también varía en función de las regiones españolas, como ha analizado con detalle  la revista AlimarketEl Principado de Asturias, Cataluña y Andalucía son los que más defienden esta tradición gastronómica navideña, mientras que Comunidad Valenciana, Aragón y La Rioja registran los más bajos volúmenes de consumo per cápita. Cabe mencionar que sólo los asturianos superaron el kilo de consumo por habitante de estos productos -en concreto, alcanzó el 1,24 kg-. Lejos de esta cifra quedan los valencianos, que con un consumo de 0,59 kg/año se mantienen a distancia incluso de la media nacional (0,77 kg).


Hacia la economía circular a través de la separación y el reciclado

Los productores de frutas y hortalizas comienzan a mover ficha hacia un cambio de hábitos destinado a la migración hacia envases sostenibles que fomenten el cambio hacia una economía circular. Las opciones, de momento, son el uso de diversos tipos de materiales biodegradables, compostables o reciclables, como el cartón o la madera. Otras opciones innovadoras son, por ejemplo, el uso de restos vegetales de la cosecha o el marcado por impresión.

Todo se une a la práctica, que se lleva a cabo desde hace años, de reutilizar las cajas de plástico reciclado –pull de envases- que se utilizan para el transporte y exposición de frutas y hortalizas y que hacen el camino del campo a la tienda durante años.

Las iniciativas que se están llevando a cabo desde la producción son un ejemplo de que, para tener éxito, el objetivo de la economía circular tiene que ser compartido entre empresas, instituciones y ciudadanos. El reto de avanzar en la reducción y reciclaje de plásticos y otros materiales para devolverlos al sistema productivo y reducir el desperdicio al mínimo posible solo se alcanzará con sistemas de recuperación y reciclaje eficientes y con un ejercicio de responsabilidad por parte de todos, incluidos los ciudadanos.

Además, el objetivo medioambiental, para que tenga resultados tangibles, tiene que tener en cuenta criterios técnicos, económicos y sociales realistas. Comprobamos que las soluciones técnicas van llegando al mercado, el reto ahora es que todos los ciudadanos tengan pronto a su disposición los elementos necesarios para realizar una correcta separación y posterior reciclaje, como la esperada extensión a todo el territorio del contenedor marrón donde depositar residuos compostables.

 

 

 


Los consumidores son más conscientes de su huella ambiental

La Comisión Europea ha publicado su edición 2019 del Cuadro de Indicadores relativos a los Consumidores. En él se demuestra que se están reduciendo las desigualdades generales en las condiciones del consumo entre las distintas regiones de la UE; además, los consumidores son más conscientes de su huella ambiental y piensan que las normas en materia de consumo infunden confianza en el mercado.

Las últimas cifras ponen de manifiesto que, más del 70% de los consumidores, confían en que los distribuidores garantizan sus derechos. Sin embargo, esto no debe servir para relajar los esfuerzos destinados a mejorar todavía más las condiciones y la confianza de los consumidores.

Las principales conclusiones de los indicadores son las siguientes:

  • En un contexto de mayor concienciación sobre el calentamiento climático y la contaminación mundial por plásticos, la encuesta pone de manifiesto que una proporción cada vez mayor de consumidores de la UE tienen en cuenta el impacto ambiental de sus compras. Los consumidores de la UE más conscientes desde el punto de vista ambiental son los de los países meridionales (59 %) y orientales (57 %). Una mayoría clara de minoristas (71 %) opina que son fiables las alegaciones ecológicas de los productos o servicios de su sector.
  • La situación de los consumidores decae en Europa occidental, pero sigue mejorando en otras partes de la UE, y los países meridionales y orientales de la UE se están aproximando a la media de la UE. Ahora bien, sigue siendo significativa la diferencia entre el país con mayor puntuación (Suecia, con el 71 %) y el país con menor puntuación (Croacia, con el 53 %).
  • Más de un 70 % de los consumidores de la UE confía en que los distribuidores minoristas respeten sus derechos. A su vez, más de un 70 % de los distribuidores considera que es fácil cumplir la normativa en materia de consumo. Además, la mayor parte de los minoristas de la UE evalúan de forma positiva la aplicación en su sector de la normativa en materia de protección de los consumidores y de seguridad de los productos. Las puntuaciones más altas van a la aplicación de la normativa sobre seguridad de los productos: tres cuartas partes aprecian la labor de supervisión de las autoridades públicas.

Vĕra Jourová, comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género de la UE, se muestra satisfecha porque “los consumidores son cada vez más conscientes de su huella ambiental a la hora de comprar”. Y ha aprovechado para lanzar un mensaje navideño sobre responsabilidad en el consumo: “ahora que se avecinan las fiestas de fin de año, animo a todos los consumidores a que se dirijan a comerciantes de confianza, conozcan sus derechos y compren siempre de manera responsable».

Pincha AQUÍ para consultar el Cuadro de Indicadores relativos a los Consumidores.