Los productos masculinos de cuidado personal, una tendencia al alza

Durante los años de la crisis, los consumidores comenzaron a mirar al supermercado como un buen lugar donde realizar sus compras de higiene y cuidado personal. La calidad de los artículos de belleza, aseo y salud que allí encuentran ha hecho que la tendencia se mantenga y crezca también de la mano de las opciones de compra online que las enseñas tradicionales ofrecen.

En este contexto, irrumpen en el mercado nuevos nichos y tendencias a los que hay que estar muy atentos: los españoles (hombres) se sitúan en las primeras posiciones del ranking mundial en preocuparse por su apariencia, según un estudio de Kantar. La consultora concluye que el hombre español está incorporándose al uso de categorías que tradicionalmente se asociaban al consumo femenino, como son los productos de cuidado facial y capilar.

Además, a nivel global, se incrementa la inversión en productos de higiene y cuidado personal enfocados al público masculino. Se trata de una tendencia a la que hay que estar muy atentos desde el punto de vista del concepto de servicio que anima al supermercado y que incluye la capacidad de ofrecer una cesta de la compra completa para todos los miembros de la familia, así como de aconsejar sobre la compra de los productos. En este sentido, la figura del asesor experto en la sección de aseo y cuidado personal se puede ver ya en muchos establecimientos en lo que es una marcada tendencia de servicio al consumidor.


Hacia un modelo sostenible de comercio electrónico

El impacto del comercio electrónico en la movilidad urbana comienza a tener cifras. Hay dos que destacan especialmente: el movimiento de mercancías ligadas al comercio electrónico registra un crecimiento anual del 8% y el 38% de los kilómetros de desplazamiento en ciudades se deben a este fenómeno.

Ambos datos los proporcionó AECOC en su 9º Congreso de Supply Chain donde ya se ha reconocido abiertamente la necesidad de encontrar modelos eficientes para la movilidad urbana que tengan en consideración la actual congestión del tráfico en las ciudades y, por supuesto, la necesidad de minimizar el impacto medioambiental del transporte generado por el comercio electrónico.

El desarrollo de la omnicanalidad es una oportunidad para la distribución. El comercio electrónico responde a la demanda de grupos de consumidores que hay que tener en cuenta y, para ello, se requiere la adecuación de los procedimientos logísticos como corazón del sistema y la mejora de los niveles de innovación tecnológica de manera que se sirva al consumidor sin perder de vista los objetivos de sostenibilidad social, económica y medioambiental.

Disponer de una logística ágil y eficaz es un pilar para triunfar en este nuevo entorno, pero de nada servirán los esfuerzos en este sentido sin aplicar parámetros de responsabilidad social y medioambiental.

Además, es preciso tener en cuenta que el proceso va mucho más allá de la última milla. Es preciso integrar con coherencia todos los pasos del mismo: gestión y diseño web, atención al cliente, manipulado de producto, gestión de pallets, administración de la logística inversa, gestión de la línea automatizada, gestión de residuos y un largo etcétera.

 

 

 


El consumidor, en el centro del desperdicio alimentario

El  7º Punto de Encuentro Contra el Desperdicio Alimentario, organizado por AECOC bajo el lema «Juntos Alimentamos Soluciones». Ha puesto de manifiesto algunos datos que nos ayudan a comprender el problema desde el punto de vista de la distribución con base alimentaria.

Un estudio realizado por Nielsen apunta, por ejemplo, que la mitad de las cadenas coinciden en que la sección que genera más desperdicio es la de frutas y verduras. También expone que, según los agentes de la cadena, el 75% del desperdicio es causado por la compra del consumidor durante la elección de los productos. Por lo tanto, en las secciones de libre servicio es muy importante optimizar las formas de exposición y manipulación de los alimentos para reducir este porcentaje. También es necesario poner el valor la figura del envase protector, destinado a limitar las pérdidas, aumentar la vida útil de los alimentos y garantizar la seguridad alimentaria.

La buena noticia es que la gran mayoría de las cadenas ha adoptado políticas de optimización de excedentes. De este modo, el 33% involucra en esta acción a toda la organización y el 42% usan la tecnología para prevenir y/o detectar el desperdicio. Durante el congreso se han podido conocer propuestas contra el despilfarro de alimentos a distintos niveles, desde proyectos comunitarios o estrategias educativas a la innovación en tecnología alimentaria.

Las estrategias empresariales contra el desperdicio son de muchos tipos y, en grandes líneas, incluyen el uso de tecnología, la implantación de la economía circular y, por supuesto, la línea clásica pero altamente efectiva de colaborar con entidades sociales. El objetivo es común y claro: reducir el tercio de la producción mundial de alimentos que se desperdicia cada año y que tiene un alto impacto medioambiental, económico y social.

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El comercio necesita formación en tecnología… sin perder de vista el valor de las personas

«El sector (del comercio) se enfrenta a grandes retos, que van desde la digitalización de la economía hasta la rápida evolución de las demandas de los consumidores y de los estilos de vida, pasando por la sostenibilidad global y los imperativos de seguridad alimentaria. El nuestro es un sector que depende directamente de los consumidores. Estoy seguro de que puede y se adaptará rápidamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones. Y, de hecho, las empresas sólo sobrevivirán si lo hacen«. Con estas palabras el Director General de EuroCommerce, Christian Verschueren, ha querido subrayar la importancia de que los diferentes interlocutores sociales relacionados con el comercio trabajen juntos en materia de formación y empleo para garantizar el crecimiento del sector y que los 29 millones de europeos que trabajan en el mismo estén preparados para afrontar un entorno comercial en rápida evolución.

Cabe destacar que la distribución minorista y mayorista es el mayor empleador del sector privado en cada uno de los 28 Estados miembros de la Unión Europea y, por tanto, en el conjunto de la misma. La inversión en formación es intensa y, en el futuro, debe focalizarse hacia la adopción de tecnologías basadas en datos, como la Inteligencia Artificial y el blockchain, porque el sector necesitará personas capaces de interactuar con las nuevas tecnologías y de adaptarse a los rápidos y constantes cambios en las expectativas de los consumidores.

Un ejemplo de esta evolución es el programa puesto en marcha en el marco de la formación profesional dual en Alemania que busca desarrollar un perfil de trabajo digital completamente nuevo: el «comerciante de comercio electrónico». Sin embargo, el enfoque tecnológico no debe minimizar la importancia de aprovechar al máximo la experiencia y las habilidades sociales de las personas para ofrecer a los clientes un asesoramiento y un servicio de máxima calidad. En este sentido, la evolución demográfica nos conduce hacia un comercio marcado por el concepto de servicio y de experiencia de compra en el que el contacto humano también es un valor fundamental.


El supermercado es la principal referencia para las compras de gran consumo

El modelo de supermercado de proximidad se afianza como el núcleo central de las compras de gran consumo en España. Así se confirma estudio tras estudio. Uno de los más recientes es el último informe de la consultora IRI “Una visión general del gran consumo”, que recoge la evolución anual y mensual de los principales indicadores del sector, hasta el mes de agosto.

Así, el supermercado entre 2.500 y 400 metros cuadrados, representa el 82,6 por ciento de las ventas por valor; siendo los establecimientos de entre 2.500 y 1.000 metros cuadrados los que aglutinan más de la mitad de la cuota total -52,7 por ciento-, aunque los de entre 1.000 y 400 metros cuadrados (que responden a modelos de conveniencia urbana) obtienen un nada desdeñable 20,4 por ciento.

En su conjunto, la evolución del mercado de gran consumo se mantiene positiva, con un incremento anual del 3,2 por ciento de ventas en valor y un 2,5 por ciento en volumen. Por familias de productos, todos experimentan una evolución positiva, tanto en valor como en volumen, excepto las bebidas con un ligero retroceso en volumen del 0,1 por ciento.

El informe presta una especial atención al comportamiento del comercio electrónico en productos de gran consumo. La venta online se mantiene con una cuota media anual de 0,7 por ciento, pero destaca por la fuerte evolución en valor que presenta: un 22,4 por ciento anual. Este dato concuerda con el perfil del comprador de alimentación a través de comercio electrónico: profesionales con alto poder adquisitivo y familias numerosas que realizan compras de gran volumen aportado por el III Observatorio sobre Comercio Electrónico en Alimentación realizado por ASEDAS y las universidades Complutense y Autónoma de Madrid. El tipo de productos que se adquieren por el canal también confirman dicho estudio, con las referencias de productos de higiene y perfumería a la cabeza.