La compra diaria será una rutina para los futuros séniors

Como es bien sabido, las proyecciones de la ONU y de la OCDE, apuntan a que España será, junto con Japón, el país más envejecido del mundo en el año 2050. Los mayores de 65 años se convertirán en las próximas décadas en el público más importante para la adquisición de productos de gran consumo. Según algunas predicciones, ya en 2030 podrían generar 4 de cada 10 euros del mercado.

Esta evolución demográfica es un factor determinante para el consumo, variando los hábitos y las preferencias que han predominado hasta ahora. Además, se trata de un segmento de población sin cargas familiares ni hipotecarias que, por lo tanto, tendrá un mayor poder adquisitivo. Algo, sin duda, a tener muy en cuenta.

Los séniors de los próximos años, como ya observamos en los de hoy en día, tendrán un estilo de vida activo y saludable. Por lo tanto, muestran una gran preocupación por la alimentación, con un gran peso de los productos frescos, de opciones bajas en sal, azúcar, grasas, y de productos dietéticos adaptados a sus necesidades, como complementos vitamínicos. El tamaño de las raciones también disminuye, por lo tanto, los envases individuales o de menor tamaño van a ser importantes para atender a sus necesidades.

Otra característica de este grupo demográfico es la disposición de tiempo libre. Esto significa que se recupera el acto de compra como una rutina diaria que se hace con calma y que, en muchos casos, se convierte en un acto social. Por lo tanto, estamos ante una mayor frecuencia de compra con cestas más pequeñas. También nos encontramos ante un escenario de mayor demanda de servicios: entrega a domicilio, comida preparada, ayuda en tienda, etc.

El supermercado, que ya se adapta con pasillos más anchos y estanterías más cómodas, está preparado para este perfil de consumidor que encuentra en las tiendas de proximidad la opción más accesible.


Soluciones para la sostenibilidad de la última milla

Cuando en ASEDAS realizamos, junto con la Universidad Complutense de Madrid, el II Estudio sobre Comercio Electrónico en Alimentación 2018 nos sorprendió la escasa conciencia que todavía existe sobre el impacto medioambiental y económico de la venta online. Las empresas comienzan a tomar conciencia de este reto y un reciente estudio de la consultora Capgemini apunta a que el 97% de las empresas cree que los actuales modelos de reparto de última milla no son sostenibles si se implantan a gran escala geográfica y que la política de envío gratuito no puede mantenerse a menos que los costes de entrega se reduzcan mediante su automatización.

Así pues, uno de los retos es reducir los costes de entrega. Algo fundamental no solo para las empresas, sino también ante la necesidad social de no repercutir estos costes en los precios de alimentación que, en España, se mantienen 5 puntos por debajo de la media de la Unión Europea. Otra perspectiva es que, según Capgemini, el 74% de los consumidores pueden incrementar hasta un 12% su gasto si el servicio online es satisfactorio. En todo caso, hablaríamos de una mayor adquisición de productos, no de un incremento en el precio de los mismos. De hecho, más de la mitad de los consumidores demanda servicios de reparto a domicilio económicos.

Entre las soluciones que se plantean se habla de optimizar los centros de preparación de pedidos –un 23% más económico que hacerlo desde la propia tienda-, canalizar los envíos y devoluciones a través de sistemas de consignas o puntos de conveniencia y el click-and-collect en la propia tienda.

Otro debate no menor es la sostenibilidad de la movilidad en las ciudades. La última milla del Retail debe contribuir en positivo a los grandes retos que hoy están sobre la mesa: reducción de emisiones y fluidez en los desplazamientos, básicamente. La agrupación de pedidos, el uso de flotas con energías limpias y la disposición de espacios y horarios de descarga son algunas de las ideas que se barajan en un reto que compartimos los distribuidores, las administraciones y los ciudadanos.


La franquicia en alimentación sigue creciendo

La franquicia en alimentación presenta, un año más, muy buena salud. La Guía de Franquicias de España 2019, editada por Barbadillo y Asociados, recoge que los establecimientos de alimentación y supermercados lideran la implantación de franquicias en nuestro país con un total de 12.980 establecimientos en todo el territorio nacional, una cifra que supone el 18,3% del total de franquicias en España. Son los líderes en implantación de puntos de venta en el sector seguidos por los restaurantes, que con casi 10.000 establecimientos, suponen un 14% del total. El informe recoge también que más del 49% del total de enseñas disponen al menos de 10 establecimientos operativos y se espera que esta tendencia continúe al alza en los próximos años.

Estos datos confirman que, en el marco de la distribución alimentaria en España, el desarrollo del asociacionismo –incluyendo en este concepto franquicias, cooperativas y centrales de compra- ha sido y es una pieza angular en la configuración actual de la distribución de proximidad. La franquicia es, de hecho, uno de los ejemplos del papel de la distribución de proximidad como creadora de riqueza y empleo en los territorios en los que operan las diferentes enseñas. La consultora especializada Tormo define el sector de alimentación en franquicia en base a cuatro características:

  • Es uno de los más potentes en cuanto a crecimiento al verse enmarcado en un sector con gran intensidad de expansión.
  • Presenta un elevado nivel de facturación.
  • Se encuentra entre los sectores con mayor creación de empleo.
  • Es un sector en continuo crecimiento con un gran recorrido en lo relativo a innovación en nuevos modelos de tiendas.

El modelo de franquicia se beneficia de las economías de escala y del apoyo de las marcas bajo las que operan para mantener el nivel de servicio que demanda el consumidor. Muchas de ellas responden a las necesidades de distribución de alimentación de zonas rurales, cubriendo así la demanda de proximidad, conveniencia y cercanía al consumidor.

 


La necesaria convivencia entre el canal físico y online

Los supermercados nos esforzamos cada día por hacer llegar una alimentación variada, completa, de calidad, segura y a precios competitivos al consumidor. Y, además, por servir al cliente por el canal que éste elija. La omnicanalidad ha llegado para quedarse y para convivir. Las diferentes experiencias de compras que ofrecen el canal online y el canal físico ayudan a que cada consumidor elija el que más le conviene en cada momento y para cada compra. En este sentido, Xavi Cros, responsable de la plataforma Shopper View de Aecoc, afirmó en el 33º Congreso Aecoc de Gran Consumo que uno de cada tres compradores combina la tienda física con la digital en sus compras de alimentación.

La conveniencia –especialmente el hecho de no tener que cargar con productos pesados o voluminosos- es, precisamente, el motivo que más empuja a la compra online. La tienda física, por su parte, atrae a los consumidores por la inmediatez, la facilidad de elegir el producto y el hecho de poder ver los productos frescos. Entre las barreras que Nielsen destaca para el desarrollo del e-commerce en alimentación se encuentra el hecho de no poder examinar el producto –algo muy asociado con los frescos- y los tiempos y costes extra de entrega.

La alta eficiencia de la distribución alimentaria de proximidad que acerca una alimentación de calidad a los consumidores de forma fácil y a precios competitivos hace que este formato sea el preferido indiscutible de los españoles. El informe ‘Consumer Insights Survey 2018’, elaborado por la consultoría PwC, apunta a una “vuelta a las tiendas”. El porcentaje de personas que acudió a tiendas físicas al menos una vez a la semana ha pasado del 40% en 2016 al 44% en 2017.

Por lo tanto, el reto es complementar ambos canales intensificando las ventajas de ambos. Y, para ello, debemos tener muy en cuenta lo de desde ASEDAS llamamos la triple sostenibilidad: social, medioambiental y económica que tenga en cuenta la necesidad de no incrementar los costes de alimentación para el consumidor, la movilidad en las ciudades o el control de emisiones en las rutas de reparto.

 


España consume más pescado que otros países de Europa… y lo compra en el súper

España ha vuelto a colocarse a la cabeza en consumo de pescado en Europa. El 92% de los españoles consume mensualmente productos derivados de la pesca y la acuicultura, seguidos por portugueses y suecos (87%), según los datos del Eurobarómetro de este año elaborado por Kantar TNS. Y, además, en 2016, –últimos datos aportados por MERCASA, los hogares recurrieron mayoritariamente para realizar sus compras de productos de la pesca a los supermercados, con un 58% de cuota de mercado.

El informe Alimentación en España 2018 de MERCASA apunta, por su parte, que durante el año 2017, los hogares españoles consumieron 1.082,4 millones de kilos de productos de la pesca y gastaron 8.971,3 millones de euros en estos productos. En términos per cápita, se llegó a 23,7 kilos de consumo y 196,7 euros de gasto. El consumo más notable se asocia al pescado fresco (10,5 kilos por persona y año), lo que representa un 44,3% del consumo total de productos de la pesca, seguido de las conservas de pescado y molusco (4,4 kilos per cápita y 18,6% de consumo) y de marisco y molusco fresco (3,5 kilos per cápita y 14,8% del consumo total).

Volviendo a la comparativa europea, en línea con el elevado consumo en nuestro país, el 66% de los españoles compra pescado y derivados al menos una vez a la semana, cifra 30 puntos superior a la media europea (36%). En este indicador, los datos se mantienen muy estables respecto al año pasado, aunque se observa un ligero crecimiento de la compra mensual (21%) frente al 19% de 2017. A nivel europeo el porcentaje de ciudadanos que no compra nunca o casi nunca pescado o productos de acuicultura continúa siendo elevado, un 21%.

En la decisión de compra, el precio continúa siendo el segundo aspecto más importante, mencionado por el 56% de los españoles, aunque a un nivel inferior al del año pasado (65%). El primer aspecto que se tiene en cuenta es la apariencia (frescura, presentación, etc.), mencionado por un 65% de los españoles. Ambos aspectos son más importantes en España que en la media europea. Cabe destacar, además, que en 2018 se redujo en cinco puntos la proporción de españoles que considera que este tipo de productos son caros, mientras que se prefiere el consumo de productos nacionales.