España obtiene buena nota en seguridad alimentaria

España se caracteriza por ser un ejemplo en materia de seguridad alimentaria. La labor de la AESAN y de su Red de Alertas –en la que ASEDAS es uno de los puntos de contacto- constituye una gran fortaleza de nuestro sistema de alimentación, que sigue escalando posiciones en materia de calidad y seguridad . Así lo indica la novena edición del Índice Global de Seguridad Alimentaria (GFSI por sus siglas en inglés), publicado por The Economist, según la cual nuestro país escala tres posiciones con respecto al año anterior, situándose en el puesto 22 de los 113 países analizados. A nivel europeo, España ocupa el puesto 15 entre los 26 países del grupo, obteniendo más de 87 puntos sobre 100.

Como novedad, este índice ha incluido el estudio del uso de los recursos naturales y resiliencia debido al impacto de la crisis climática y también de la Covid-19. En este sentido, España ocupa la posición 12 a nivel europeo y el puesto 16 a nivel global, por detrás de Japón y por delante de Dinamarca.

En este marco crece la preocupación por la disponibilidad de alimentos, aunque Europa parte en una posición de ventaja gracias a sus bajos niveles de pobreza y de desigualdad en comparación con otros continentes, así como a una infraestructura avanzada de producción y distribución. De hecho, se destaca el papel fundamental del sector agroalimentario como eslabón clave durante la pandemia suministrando y abasteciendo a toda la población.

Esto no significa que Europa deba relajarse, como indica la inclusión del comercio y la alimentación entre los 14 ecosistemas fundamentales para la recuperación post-Covid y para asegurar la soberanía alimentaria. Como valores a conservar y seguir desarrollando destacan, entre otros, las medidas de alerta temprana o la llamada “agricultura inteligente”.

 


Día Mundial de la Salud: las 5 claves de la compra saludable en el supermercado

Hoy, 7 de abril, está establecido por la Organización Mundial de la Salud como el Día Mundial de la Salud. Esta celebración enlaza, además, con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3 “Salud y Bienestar” de las Naciones Unidas, que es uno de los identificados dentro de las líneas de actuación de la distribución con base alimentaria.

ASEDAS, Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, ha identificado 5 claves en las que se refleja el compromiso del supermercado de proximidad como un espacio en el que los consumidores pueden llevar a cabo decisiones de compra de alimentación beneficiosas para su salud.

  1. Surtido variado, completo, seguro y a precios competitivos

Es la propia esencia del supermercado: un surtido variado, completo, seguro y a precios competitivos que permite hacer la compra completa en un solo establecimiento y, por lo tanto, diseñar con facilidad una dieta equilibrada a la medida de cada consumidor. El peso de los alimentos frescos, ya sea en libre servicio o en compra asistida, es muy importante, alcanzado alrededor del 30% de las referencias a la venta, y constituye un elemento de diferenciación entre supermercados.

  1. Alimentos reformulados con menos grasas, sales y azúcares

Los supermercados de ASEDAS se unieron al Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de Alimentos y Bebidas 2017-2020 impulsado por la AESAN, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, en el marco de la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad de la AESAN, NAOS. El resultado ha sido la reformulación de más de 2.000 referencias dentro de 13 grupos de alimentos y 57 categorías. Contando con que muchos de los productos del total ya cumplían con los objetivos de azúcar, sal y grasa saturada marcados en el Plan de Reformulación, en la actualidad más del 50% de las referencias que se ofrecen a los consumidores cumplen con los valores objetivos establecidos por los expertos, mientras se sigue trabajando en las demás.

  1. Acceso a 10 minutos de los hogares, sin desiertos alimentarios

El supermercado de proximidad presenta una alta capilaridad en España y puede equipararse a redes como los centros educativos o las farmacias. Más de 23.000 puntos de venta dan cobertura a más de 3.500 municipios, en los que habita aproximadamente el 97% de la población. Así, la gran mayoría de la población española tiene un supermercado donde hacer una compra completa a menos de 10 minutos de sus casas. Esto significa que, en España, no existen desiertos alimentarios. Se trata de un fenómeno que sí se da en otros países desarrollados y que está identificado como una causa de obesidad al dificultar el acceso a una dieta equilibrada.

  1. Proximidad que permite el acceso a pie

Casi el 90 por ciento de los consumidores acude al supermercado a pie. La ubicación de las tiendas en los centros urbanos de los pueblos y ciudades permite esta facilidad de acceso. De este modo, este formato contribuye no solo a una movilidad sostenible medioambientalmente sino también a una movilidad saludable.

  1. Atención a grupos de consumo con intolerancias alimentarias

El amplio surtido que se encuentra en la distribución moderna incluye referencias destinadas a grupos de consumo concretos, como celiacos. Los supermercados registran más de 1.000 referencias de productos específicos para personas con intolerancias alimentarias, además de los que por su propia naturaleza son aptos para su consumo por estos grupos. Esto significa que en el supermercado se puede hacer la compra con seguridad y a precios competitivos para todo el núcleo familiar.


La Responsabilidad Social Empresarial: una visión 360º

La Responsabilidad Social Empresarial se consolida como una misión estratégica de las empresas, en general, y de las compañías de distribución alimentaria, en particular. La obligatoriedad para corporaciones de más de 250 empleados de presentar memorias de Información no Financiera, según la Ley 11/2018 de 28 de diciembre, va a suponer una mayor visibilidad para las políticas que, en este sentido, se llevan a cabo sin que la sociedad tenga una gran percepción respecto a ellas.

Según un estudio presentado por la consultora EY en la Comisión de RSE de CEOE, los riesgos financieros más identificados por las empresas son los relacionados con el medioambiente y el clima; los que menos son los que se refieren a derechos humanos, salud y seguridad (teniendo en cuenta que el estudio es pre-Covid) y tecnología. Esto no significa que las empresas no trabajen en estos campos, sino que no se los relaciona de una manera tan expresa con el concepto de RSE.

Entre los conceptos que, de manera amplia, se manejan en materia de RSE en el sector de la distribución moderna podemos mencionar: la sostenibilidad empresarial como fórmula necesaria para sostener todo lo demás, el apoyo al desarrollo local, la eficiencia ambiental, la gestión de personal y la satisfacción de los consumidores, entre otros.

En esta línea, un informe del Instituto de Investigación de Capgemini “Productos de consumo y venta retail: cómo la sostenibilidad está cambiando las preferencias de los consumidores” revela que el 79% de los usuarios enfoca sus preferencias de compra siguiendo criterios de responsabilidad social, inclusividad o impacto medioambiental y que el coronavirus ha incrementado el nivel de concienciación y compromiso de los consumidores con respecto a la sostenibilidad en sus compras.

Por lo tanto, una visión 360º de la RSE, que implica además a toda la cadena de valor agroalimentaria, se impone para ofrecer una panorámica completa de lo que es una empresa responsable con el desarrollo económico, social y medioambiental de su comunidad. Esta triple sostenibilidad es, por ejemplo, una línea estratégica en ASEDAS desde hace tiempo y nuestra tarea es saber explicarla mejor.


Pago en efectivo o pago electrónico: lo importante es el consumidor

“Los pagos están a la vanguardia de la digitalización de los servicios financieros, y los métodos de pago sin fricción son cruciales para que los empresarios y comerciantes puedan poner en marcha y hacer crecer sus negocios con éxito. COVID-19 ha acelerado la tendencia hacia los pagos sin efectivo y el comercio electrónico y ha aumentado la necesidad de que los comerciantes adopten herramientas omnicanal para aceptar pagos fuera de línea, en línea y basados en el móvil. La adopción de estas herramientas, que requiere una inversión en sistemas informáticos y hardware, supone una carga adicional para los pequeños y medianos minoristas en particular”. Así comienza el Dictamen INT/920 del CESE aprobado hoy, 24 de marzo, como opinión sobre la propuesta lanzada por la Comisión Europea “Una estrategia de pagos para el retail” y cuyo ponente principal ha sido el español Antonio García del Riego, representante de los empleadores españoles en el Comité.

El CESE subraya la necesidad de tener en cuenta que el efectivo sigue siendo el medio de pago preferido por los consumidores para sus transacciones minoristas en los puntos de venta y de persona a persona. El efectivo, así pues, tiene una importancia crucial para la inclusión social y el acceso a los servicios básicos. En este marco, se reconoce la importancia estratégica de los pagos y la necesidad de seguir trabajando para permitir las transacciones de pago en el mercado único utilizando nuevas soluciones paneuropeas.

El CESE pide a la Comisión, entre otras cosas, que priorice las acciones y los esfuerzos ante el elevado número de acciones identificadas en la estrategia de pagos, que reduzca las incertidumbres actuales en cuanto a un modelo de negocio sostenible para los pagos instantáneos y que centre sus esfuerzos en la interoperabilidad entre las soluciones de identificación electrónica existentes y las que están surgiendo. Además, considera prematura cualquier acción legislativa en el ámbito de los instrumentos de pago, ya que piensa que es preferible dejar que los agentes del mercado desarrollen productos adecuados para los clientes.

En definitiva, el CESE pone el foco en el consumidor para facilitarle, de manera segura, el acceso a los bienes de consumo a través del medio de pago de su conveniencia desde la concepción del comercio como un servicio al cliente.


La proximidad digital llega a todos los grupos de consumo

Baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964), generación X (1965-1980), milennial (1981-1996) y generación Z (1997-2010) son los grupos de consumo que siguen despertando un gran interés entre los analistas. Todos ellos han vivido la pandemia y, curiosamente, comparten prácticas en cuanto a hábitos de consumo: la experiencia online combinada con la tienda física. Es lo que en ASEDAS llamamos la proximidad digital.

Una de las conclusiones del estudio El comprador influyente, realizado por The Economist para SAP tomando datos de diversos países es que la adquisición de productos básicos a través del comercio electrónico (comida a domicilio, alimentación, productos de limpieza e higiene personal) aumentó en todos los grupos de edad.

El estudio también ahonda en las ventajas que reconocen los consumidores a la hora de comprar en tiendas físicas. La primera, para todas las generaciones, es la gratificación instantánea de llevarse el producto directamente a casa. La segunda, es la posibilidad de evaluar el aspecto y el tacto del producto. Y, en tercer lugar, la selección de las ofertas y descuentos, aunque aquí los baby boomers y la generación X consideran que los establecimientos tradicionales realizan mejores ofertas que el canal online, mientras los más jóvenes piensan lo contrario.

Cuando la situación provocada por la pandemia mejore, 6 de cada 10 encuestados asegura que mantendrá alguno de sus nuevos hábitos de consumo, como el del uso del comercio electrónico -seguramente combinado con la compra física-. Los más jóvenes, milennials (66%) y Z (61%), serán los más propicios a conservarlas y los baby boomers los que menos las mantendrán (55%). La generación X se sitúa casi en la media (60%).

La moraleja de estos datos es que, en el futuro, la clave del éxito será buscar formas de satisfacer las necesidades de todos los grupos generacionales en cualquier entorno, ya sea en la tienda tradicional o en los canales online.