Las herramientas de la distribución contra el desperdicio de alimentos

El desperdicio de alimentos tiene graves consecuencias medioambientales ya que despilfarrar alimentos equivale a despilfarrar la energía y el agua que se requieren para cultivarlos, cosecharlos, transportarlos y envasarlos. De hecho, según datos de la FAO, Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, a nivel mundial la huella de carbono fruto del despilfarro de alimentos produce hasta 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero anualmente. 

La correcta gestión del surtido en almacén y en tienda, el “envase protector” y los programas de donación de alimentos son algunas de las herramientas con las que contamos desde la distribución alimentaria para seguir avanzando en este gran proyecto medioambiental y que, día a día, intentamos perfeccionar en servicio al consumidor y al medioambiente.

Pero la acción debe ser conjunta y, por ello, es fundamental el último llamamiento que ha hecho AECOC, Asociación de Fabricantes y Distribuidores, al respecto: “sumar esfuerzos desde todos los eslabones de la cadena de valor para reducir el desperdicio de alimentos y dotar al consumidor de herramientas para reaprovecharlos y alargar su vida útil”.

Es precisamente en el último tramo de la cadena, el consumo en el hogar, donde se registran los más altos porcentajes de desperdicio. Según la Comisión Europea, el 42% del desperdicio total se genera en los hogares, el 39% en fabricación y producción de alimentos, el 14% en la hostelería y, por último, el 5% restante en la distribución.

Ser el eslabón donde menos desperdicio se produce no equivale a relajarse ya que el objetivo es alcanzar niveles cercanos al cero. Por ello, se sigue avanzando con proyectos como “La alimentación no tiene desperdicio”, puesto en marcha por AECOC, y que ha logrado reducir hasta un 0,7% la cantidad de producto desperdiciado en empresas de gran consumo; un porcentaje que, al principio del proyecto en 2012, se situaba en el 1,7%.


El gran consumo como motor de cambio social y económico

‘El gran consumo, motor del cambio’ es el título con el que se ha celebrado el Congreso Aecoc de Estrategia Comercial y Marketing y que ha puesto sobre la mesa las grandes posibilidades de la distribución para liderar algunos de los retos a los que se enfrenta la sociedad en su conjunto.

Estos son el envejecimiento de la población, la digitalización y la economía circular. El gran consumo se encuentra en el eje de estos cambios que afectan radicalmente a los hábitos de consumo de productos de alimentación, así como a la producción y distribución de los mismos.

Así, los llamados “viejenials” adquieren peso frente a las tendencias “millenials” pero siempre sin perder de vista el entorno online, que influye en el gran consumo como canal de venta y como vía de comunicación e información entre consumidores y empresas.

Dentro de la información que reclama el consumidor no hay que perder de vista todo lo relacionado con los valores que se transmiten desde las enseñas. Entre ellas, el medioambiente cobra peso y, cada vez más, influye en las decisiones de compra. Una economía circular que debe ser compatible con la conveniencia en cuanto a formatos y facilidad de consumo de productos de alimentación y en cuanto al modo de acceso a los mismos.

La preocupación por la salud y el crecimiento de los formatos de proximidad derivados de la urbanización de la sociedad son, por último, otras de las grandes tendencias que influyen en el gran consumo.

A través de las aportaciones de los expertos que han participado en el Congreso de AECOC constatamos que el cambio ya ha empezado: los lineales de los supermercados presentan numerosas posibilidades para construir una idea a la medida de cada consumidor tanto en cuanto a productos como a formatos, las cadenas están abrazando la economía circular con numerosas iniciativas en cuanto a reciclaje y reaprovechamiento de materiales, rutas de transporte limpias, eficiencia energética en las tiendas, etc. y, por último, las propuestas de comercio electrónico se desarrollan apoyadas en la confianza que el consumidor otorga a la enseña física.


La IA ayudará a mejorar el servicio al cliente, la logística y la organización interna en los supermercados

La inteligencia artificial es una de las tecnologías emergentes que marcarán la transformación digital en las empresas de distribución, pero ¿cómo? El informe “IA, el futuro del retail”, publicado por Adigital en colaboración con ICEX y Kairos, identifica las 8 ventajas que la IA ofrece al sector.

La mayoría de ellas sitúan al consumidor como el centro de la transformación con vistas a ofrecer un servicio cada vez más centrado en las necesidades concretaras de cada perfil. Por ello, la hiperpersonalización ayudará a entender cada vez más y mejor las necesidades del usuario para ofrecerle soluciones que aporten una propuesta de valor diferencial, y hacerlo en tiempo real, con capacidad para adaptarse a las necesidades cambiantes del consumidor.

La inteligencia artificial también tiene que ver con la omnicanalidad porque 1 de cada 5 compras online conlleva procesos de búsqueda offline y, a la inversa, 1 de cada 3 compras en tienda física está precedida por consultas en el mundo online. La personalización posibilitará hablar con los usuarios de la misma forma en que lo harían dos personas “reales” a través de los interfaces virtuales. Además, la inteligencia artificial abre el cambio hacia la conversión de las tiendas en centros de servicio desde los que construir una relación basada en la confianza y en las experiencias del consumidor lo que, en definitiva, significa avanzar en la mejora del servicio al cliente.

Además, la IA será fundamental en el área de la logística. Ayudará a realizar una optimización logística gracias a su potencial para predecir las compras de los usuarios en tiempo real, lo que permite gestionar de forma más eficiente el surtido y el almacenamiento. El comercio electrónico se verá también facilitado gracias a las mejoras en los tiempos de entrega.

Por último, y en términos de negocio, la IA permite optar por una ubicación óptima de las tiendas gracias a la ingente cantidad de datos referente al flujo de movimiento de los clientes, los días y horas de la semana de mayor demanda y la frecuencia con que lo hacen. Muy unido a esto, la dotación de personal también mejorará al identificar las horas de mayor demanda.

 


Las seis ventajas del etiquetado, según la FAO

Bajo el título “A nadie le gustan las etiquetas… a menos que hablemos de alimentos”, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha seleccionado en un artículo las seis formas en que las etiquetas de los alimentos nos ayudan a tomar decisiones acertadas en cuanto a la alimentación. La FAO destaca el etiquetado alimentario como una herramienta que nos ayuda a tomar decisiones seguras y acertadas a la hora de comprar productos alimenticios. Por tanto, la primera recomendación es leer atentamente las etiquetas de los productos.

Estas son las seis ventajas de las etiquetas, según la FAO:

1- Estar sano: Con unas etiquetas correctas que ofrezcan toda la información necesaria podemos comprender la composición de los alimentos, pudiendo saber si son buenos para nuestra dieta personal. Además, se puede controlar la ingesta de nutrientes a fin de evitar deficiencias nutricionales o excesos de grasas, azúcares y sal.

2- Mantenerse a salvo: Las etiquetas informan sobre cómo se deben utilizar, procesar o almacenar los productos.  Es una información necesaria para evitar una inadecuada manipulación de los alimentos especialmente en cuanto a su conservación.

3- Evitar productos falsificados: El etiquetado es parte fundamental en la prevención del fraude de alimentos falsificados y, por tanto, una garantía para los consumidores.

4- Detectar ingredientes que pueden causar las reacciones alérgicas que afectan a entre el 10 y el 25 por ciento de la población. La información sobre alérgenos está muy presente en el etiquetado actual y es fundamental para que los alérgicos o intolerantes a ciertos alimentos puedan construir una dieta adecuada para ellos.

5- Evitar el desperdicio alimentario: Si el etiquetado se lee correctamente puede impedir que se desechen alimentos que están en buen estado. La fecha de caducidad permite saber cuánto tiempo de vida útil tiene un producto para que se pueda consumir de forma segura. Eso sí, no hay que confundir la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente

6- Apoyar a los productores locales de alimentos: Ya que el origen para muchos consumidores es muy importante, aporta valor al producto y al productor.

 


El envase del futuro debe ser altamente protector del alimento, ecológico y ligero

La economía circular exige una reducción en la cantidad de materiales que se usa en los envases y que estos sean reciclables y/o biodegradables. Las líneas de investigación en este sentido son potentes y, a medio plazo, comenzaremos a ver en los lineales una evolución significativa.

Los envases tienen un papel fundamental en la reducción del desperdicio alimentario, un desafío económico, medio ambiental y moral. Por lo tanto, el “envase protector” seguirá jugando, como en la actualidad, un papel clave para hacer que los alimentos sean más seguros y accesibles, y que se mantengan frescos por más tiempo.

La diferencia con los envases actuales radica en que esta demanda de mayor protección debe verse equilibrada con una mayor sostenibilidad. Es decir, el envase del futuro tiene que ser altamente protector del alimento y, también, más ecológico, más liviano y más eficiente para el transporte. Por lo tanto, según la compañía SIG Combibloc, la innovación radicará en crear un nuevo envase más ligero que no solo ofrezca el máximo rendimiento y funcionalidad, sino que sea totalmente biodegradable o incluso compostable.

Las líneas de investigación más avanzadas se centran en el ecodiseño y en los nuevos materiales que respondan a estas necesidades de la industria alimentaria. Pero no se detienen aquí. Otra revolución viene de la mano de las posibilidades de la electrónica impresa, con soluciones NFC, RFID y LED ya muy desarrolladas.

Y, por último, otra área de crecimiento es el ámbito de la nanotecnología, que abre un mundo de beneficios a nivel molecular. Los envases hechos de nanomateriales podrían proporcionar una mejor barrera protectora contra impactos como la luz y el aire y, por lo tanto, extender la vida útil de los alimentos aún más. La nanotecnología también podría promover el empaque activo con materiales que realmente interactúan con el contenido de un producto para combatir los microbios y reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos, así como ofrecer información sobre el producto a los consumidores.